Hace poco más de dos meses, fueron más de 40 figuras de la oposición que se cuadraron para plasmar su firma en una misiva en respaldo a la candidatura de Lula da Silva, quien se encuentra detenido por corrupción y lavado de dinero. No solo adherían al líder brasileño sino que también criticaban al Poder Judicial de esa nación. Encabezaba la lista la ex Presidenta Michelle Bachelet.

Y 10 días después, en medio del apoyo público, la ex Jefa de Estado viajó a Brasil. Si bien su objetivo era participar en un seminario sobre salud, en Chile y entre los seguidores del PT se generó expectación ante una posible visita de Bachelet a Lula en la cárcel. Finalmente el encuentro no se concretó, pero la ex Mandataria encontró una forma de visibilizar su respaldo. De hecho, fueron varias las fotografías que circularon en las redes sociales donde se veía a la ex Jefa de Estado sosteniendo sonriente en sus manos una polera donde aparecía la frase #Quero Lula.

Esas fueron muestras de la amistad personal y política que se tienen ambos ex Mandatarios. Y es la que hoy nuevamente estaría siendo interpelada.

Esto, porque las esperanzas de la izquierda en Brasil, para que el ex Presidente logre concretar su candidatura presidencial, no se han terminado. Incluso, esa posibilidad resurgió luego de que, a mediados de agosto, el Comité de Derechos Humanos de la ONU emitiera una resolución donde le pide a Brasil que se tomen las medidas pertinentes para que Lula pueda “ejercer sus derechos políticos” como candidatos mientras se encuentra en prisión.

“Esto incluye tener un acceso apropiado a los medios de comunicación y a los miembros de su partido político”, se lee en el comunicado publicado -el 17 de agosto pasado- por el órgano de las Naciones Unidas.

Este comité, integrado por especialistas de distintas organizaciones, funciona bajo el alero de la oficina del Alto Comisionado para los DD.HH. de la ONU. Un membrete del organismo en el texto que se emitió desde Ginebra, es más elocuente. En los días en que se pronunció por Lula, ya sonaba el nombre de Bachelet para que encabezara la organización.

Sin embargo, esta semana, el Tribunal Superior Electoral de Brasil dictaminó que el ex Mandatario no puede presentarse como candidato en las elecciones del próximo 7 de octubre, por estar cumpliendo una condena, tal como lo dice la legislación de ese país. Y el plazo que tiene el PT para inscribir su nombre vence el próximo martes, por lo que las opciones de Lula se complican. Pero de todas formas, su colectividad hará campaña con la figura y el discurso de su líder, pero sería de la mano de quien corre para ser su vicepresidente, Fernando Haddad.

Tras este revés, el entorno de Da Silva nuevamente miró hacia Ginebra. Anunciaron que recurrirán nuevamente al Comité de DD.HH. para que el gobierno brasileño curse lo solicitado por la entidad a mediados de agosto.

Ante este escenario ven con optimismo el que Bachelet haya arribado al Alto Comisionado de Derechos Humanos. Incluso, tal como se leyó en algunas publicaciones hace un par de días, la senadora del PT, Gleisi Hoffmann dijo que consideraba “probable” que Lula reciba el apoyo de la ex Mandataria en su nuevo cargo ante la ONU. Incluso, la legisladora brasilera, recordó que Bachelet ya se pronunció sobre el “derecho de Lula” a ser candidato a pesar de estar cumpliendo una condena.

Precisamente la senadora del PT es una antigua cercana al bacheletismo y fue una de las dirigenta que lideró el homenaje -realizado en mayo- de la Alianza Progresista a la ex Presidenta.

La brasileña fue una de las protagonistas del acto efectuado en la sede del Congreso Nacional, en Santiago. De hecho, la líder del PT encabezó la testera, sentada a la derecha de Bachelet, junto a otras figuras del socialismo internacional. Pocos días después de esa ceremonia, Hoffmann fue acusada de corrupción por la fiscalía brasileña.

Otros medios de comunicación han dado cuenta del entusiasmo del entorno del líder del PT. Así se lee por ejemplo, en una columna del medio argentino Página 12,donde se rememora los respaldos internacionales que ha recibido el ex Mandatario y entre ellos mencionan a la ex Jefa de Estado. Además, en la publicación se subraya:“La socialista Bachelet acaba de ser elegida como Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, novedad que puede fortalecer la posición del detenido”.

Además, en un sitio web brasileño sobre noticias judiciales, se refiere al tema el juez Alexandre Vidigal quien habla sobre las opciones de Lula. “También es posible llevar la situación al Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, que la ex presidenta de Chile Michele Bachelet acaba de asumir”, señala.

Bacheletismo se suma a apoyar a Lula

Más allá de las opciones judiciales, los vínculos entre Bachelet y Lula se siguen expresando de manera pública. Como por ejemplo, el miércoles cuando se dieron a conocer firmas que se sumaron a la carta de julio. En ella aparecen figuras del “círculo de hierro” de la ex gobernante, como su ex jefa de gabinete, Ana Lya Uriarte; su jefe del Segundo Piso, Pedro Güell; el ex ministro Segpres, Gabriel de la Fuente, y su ex encargada de programación de su primer mandato, María Angélica “Jupi” Álvarez. La web oficial del Partido de los Trabajadores replicó la nota originalque ese día había sido publicada en Emol.

Pese a este escenario, el diputado y miembro de la comisión de RR.EE., Francisco Undurraga (Evópoli) sostiene a “El Líbero” que es poco y nada lo que puede hacer la ex Mandataria en este aspecto.“Quien tiene que determinar este tema es el Tribunal Superior Electoral de Brasil y hasta donde yo tengo entendido ya lo hizo en contra de Lula como candidato a la presidencial”. Además, agrega que el rol que cumple la ex Mandataria está centrado en los DD.HH. y que “no determina candidaturas en ninguna parte del planeta”

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Por su parte, ante la misiva de apoyo que firmó Bachelet dos meses atrás -y que hoy vuelve a la palestra- el ex diputado Jorge Tarud (PPD), añade: “Esa carta fue incentivada por otros personeros políticos. Lamentablemente ellos la convencieron a que firmara”.