Una batalla entre dos gigantes que duró 3 horas y 16 minutos. Eso fue la final de la edición 50 de un US Open maravilloso, donde Novak Djokovic y Juan Martín Del Potro entregaron un tenis impresionante.

Lo ganó el serbio porque viene demoliendo desde Wimbledon, pasando por el título en el Masters 1000 de Cincinnati y coronando con esta soberbia actuación en un torneo donde es “visitante”. Es un showman que, además de jugar en el mismo nivel de los grandes (Rafael Nadal y Roger Federer), sabe manejar muy bien todo los condimentos que rodean a un partido: los tiempos, la gente en contra, la umpire, los ball boys. Todo.

Hizo todo bien Nole y por eso hizo imposible que el sueño del argentino tuviera el final ideal. Ganó su tercer US Open el de Belgrado (como en 2011 y 2015) en su octava final en Nueva York (igualó a Iván Lendl y a Pete Sampras) y logró su 14° coronación en Grand Slams para alcanzar a Sampras.

Djokovic besa la copa luego de la victoria. (Foto: AP)

Djokovic besa la copa luego de la victoria. (Foto: AP)

La frutilla del postre para el serbio fue adueñarse del número 3 del mundo superando a Del Potro, que cayó al cuarto lugar. Y no se detiene: va por el número 1 que consiguió en 2011 y mantuvo durante 223 semanas. Un verdadero monstruo.

Djokovic lo ganó por experiencia, mayor solidez en el juego y -también es justo reconocerlo- porque hizo pesar la ventaja que tiene sobre Delpo. Esta fue la 15a. vez que le ganó frente a tres del argentino. Djokovic se llevó por 6-3 un primer set en donde hubo un solo break point, que se definió en solo dos pelotas para que Delpo perdiera el saque en el octavo game. Allí fue donde Nole les metió potencia a sus envíos de derecha y se colocó rápidamente 40-0. La reacción de Delpo permitió la igualdad y renació la esperanza. Pero ahí el serbio sacó a relucir su mayor bagaje de recursos y en 43 minutos cerró el primer set, tras una mala devolución de Delpo.

De nada valieron, en ese primer capítulo, los gritos de aliento de su barra (La Banda del Salamín, con 14 amigos de Buenos Aires y de Tandil), que lo alentó y contagió al resto del estadio. Hasta la actriz Meryl Streep deliró con el argentino y su hinchada. No le importó a Nole, que estuvo más sólido y menos errático que Del Potro. Y en esos partidos, donde las diferencias suelen ser mínimas, la balanza se inclinó por aquel que tiene más batallas en su haber.

Djokovic festeja luego de la victoria. (Foto: Juano Tesone, enviado especial)

Djokovic festeja luego de la victoria. (Foto: Juano Tesone, enviado especial)

El segundo set fue toda una batalla, que duró una hora y 35 minutos (el doble que el primero) y en la que pareció que Delpo podía dar vuelta la historia, pero se apuró un instante más de lo debido. El serbio había conseguido un break prematuro en el tercer juego, pero el aliento de afuera le dio fuerzas a Del Potro para ponerse tres iguales. Un solo game (el del 4-4) no solo fue el más caliente de todo el partido, con insultos de Djokovic a la gente que mimaba al argentino, sino que duró ¡22 minutos! Delpo no pudo aprovechar ahí tres chances de break que podrían haber inclinado a su lado la historia, porque en el juego siguiente hubiera sacado para set. Pero después de ocho deuce Djokovic consiguió salir adelante.