Durante seis meses, la aprobación y desaprobación del Presidente Sebastián Piñera corrieron por líneas separadas en los gráficos de las encuestas. Si bien es cierto que desde mediados de junio una venía bajando y la otra subiendo, el saldo para el gobierno todavía era positivo: aún tenían más apoyo que rechazo. Pero durante esta última semana esas líneas se cruzaron y ahora el lado sobre el cual se carga la balanza se empieza a invertir.

De eso da cuenta el resultado del último sondeo semanal de Cadem: por primera vez desde que Piñera asumió su segundo mandato, su evaluación negativa supera el nivel aprobación.

La encuesta realizada entre el 5 y el 7 de septiembre en 178 comunas, arrojó que el 44% de los consultados desaprueba la forma en que el mandatario conduce su gobierno, frente a un 42% que lo aprueba. Aunque la diferencia aún no es estadísticamente significativa, sí marca un punto de quiebre sobre el cual el gobierno debe poner atención, pues comienza a perder los niveles de apoyo que registró durante la primera parte de este año.

Al menos en los números, todo es muy parecido a lo pasó con su antecesora, Michelle Bachelet, en 2014, cuando partió su segundo período en La Moneda. Ella también demoró exactas 26 semanas en revertir sus niveles de aprobación.

Por entonces, también a comienzos de septiembre, la actual alta comisionada de Derechos Humanos en la ONU enfrentaba una agenda dominada por un atentado explosivo en el centro comercial Subcentro, junto a la estación de Metro Escuela Militar, y la percepción ciudadana de una economía estancada. De ahí tendría en las semanas siguientes un breve repunte, seguido de una caída constante del apoyo que nunca pudo remontar.

“La caída, al igual que con Bachelet en 2014, responde a un ciclo normal. Ha sido una tendencia que no han podido revertir. El desafío del gobierno ahora es buscar cómo contener este aumento en la desaprobación”, explica Roberto Izikson, gerente de Asunto Públicos de Cadem.

Donde también coinciden ambos presidentes es en la percepción que tiene la gente respecto al rumbo de sus administraciones. A septiembre de su primer año, el 47% de los encuestados creía que el gobierno de Bachelet iba por “buen camino”. Exactamente ese mismo porcentaje hoy registra Sebastián Piñera.

El por qué de la caída

Entre las palabras que más repitieron quienes desaprueban la gestión del Presidente Piñera aparecen, entre otros, términos como delincuencia, empleo, economía, educación, sueldos y Quintero. La mayoría se relaciona a situaciones que han ocurrido durante las últimas semanas y que le han significado serios traspiés a la actual administración, sobre todo en áreas que en el programa de gobierno son consideradas como prioritarias. De ahí que otra de las palabras que más se repiten sea “promesas”.

Aunque son datos de 2017, en mayo pasado el INE reveló su última Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (Enusc), donde revelaba los índices más altos de victimización en los últimos cuatro años. Poco después, a fines de julio, la misma institución dio cuenta de que el desempleo en Chile ya se alzaba hasta un 7,3%, el mayor nivel desde 2011. También están los tropezones políticos que implicó el cambio de gabinete, y la posterior salida del ahora ex ministro de Cultura, Mauricio Rojas, el fracaso legislativo en la discusión de un nuevo sueldo mínimo y la profunda crisis medioambiental y social que atraviesa la zona de Quintero y Puchuncaví.

“A diferencia de la aprobación, que se ve marcada por un solo tema (economía), la desaprobación del Presidente tiene causas múltiples. Es una acumulación de situaciones que ha hecho que bajen las expectativas de la ciudadanía, que partieron muy altas”, dice Izikson.

Otras instituciones

Una institución que también registra una baja en cuanto a su aprobación ciudadana es la Contraloría General de la República, que en un mes marcado por el mediático conflicto entre sus dos máximas jefaturas se redujo de un 55% a un 49%.

También sufrieron bajas los conglomerados políticos. Chile Vamos se mantiene como el mejor evaluado, aunque en el último mes bajó cinco puntos su nivel de apoyo. Le sigue el Frente Amplio, que en medio de sus conflictos internos bajó a apenas un 26%, su aprobación más baja desde las elecciones de 2017. Y la ex Nueva Mayoría continúa con su baja sostenida: hoy figuran con un 19% de aprobación, muy lejos del peak del 28% que tuvieron en enero.

Una de las bajas más significativas la presenta el Congreso (incluye Senado y Cámara de Diputados), que bajó ocho puntos el último mes. Con apenas un 17% de aprobación, queda como una de las tres instituciones peor evaluadas, junto a la Iglesia Católica (17%) y el Sename (16%).

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