Pasan los años y se diluye el impacto, pero no por ello Estados Unidos deja de conmemorar unos ataques que marcaron el inicio del siglo XXI y determinaron gran parte de la geopolítica mundial de nuestro tiempo. Este martes, diecisiete años después de los ataques, el país volverá a recordar a sus víctimas en diferentes actos repartidos por los tres escenarios en que impactaron los cuatro aviones que se estrellaron aquel 11 de septiembre de 2001.

El primer recordatorio de la inminencia del aniversario vino con la firma el lunes, por parte del presidente del país, Donald Trump, de la declaración de emergencia nacional. Aprobada tres días después de los ataques por el entonces presidente George W. Bush, sus sucesores, Barack Obama y Donald Trump, la han renovado anualmente. Una declaración de emergencia que otorga al presidente amplios poderes, porque considera que «la amenaza terrorista continúa». Una excepcionalidad vigente ya diecisiete años.

El presidente acudió ayer a Shanksville, en Pensilvania, acompañado por la primera dama, Melania Trump. En este estado se encuentra el Memorial del Vuelo 93 de United Airlines, que partió de New Jersey camino de San Francisco y que se estrelló en una zona de campo, se cree que camino del Capitolio de los Estados Unidos. La caída se produjo en plena pelea por el control del aparato y dejó 44 fallecidos, incluidos los cuatro secuestradores. El acto tendrá lugar en otro memorial recién inaugurado, la «Tower of Voices» (Torre de las Voces), un monumento que es a su vez instrumento musical. Cuarenta campanas repican en memoria de los muertos. «El sonido cambiará siempre con el viento», señaló su autor, el arquitecto Paul Murdoch, lo que lo convierte «en un memorial viviente».

El año pasado, Trump, acompañado de su mujer y de asesores y funcionarios de la Administración, guardó un momento de silencio en el exterior de la Casa Blanca a la hora en que el primero de los aviones se estrelló en una de las Torres Gemelas de Nueva York. Más tarde, el presidente participó en la ceremonia del Pentágono, donde uno de los cuatro aviones secuestrados, el Vuelo 7 de American Airlines, se estrelló en el ala oeste del edificio, causando un total de 189 víctimas mortales (64 de ellas, pasajeros, tripulación y secuestradores).

En esta ocasión, el Secretario de Defensa, Jim Mattis recibirá al vicepresidente Mike Pence en una conmemoración a la que están invitadas las familias de los fallecidos y afectados por el ataque. Los actos comienzan con la salida del sol, a las 6:47 de la mañana (12:47, hora de la España peninsular), con el izado de la bandera del país. La ceremonia oficial se inicia a las 8:45 (14:45) con la actuación del quinteto de metales de la Banda de la Armada de los Estados Unidos. Se leerán los nombre de los 184 fallecidos (es decir, todos menos los secuestradores) y tanto Mattis como Pence leerán discursos.

Pero el epicentro emocional será un año más la ciudad de Nueva York. Allí se pone nombre cada año a las 2.753 víctimas ocasionadas por el impacto de los vuelos 11 de American Airlines y 175 de United Airlines, más el posterior derrumbe de las torres. Los actos comenzarán en la Memorial Plaza, donde se situaban las Torres Gemelas, a las 8:46 de la mañana (14:46), hora del choque del primero de los aviones. La lectura se interrumpirá en la hora exacta en que se produjeron el resto de impactos (no solo los de Nueva York, también los de Pensilvania y Washington DC) y en el momento de la caída de cada una de las torres.

El Museo del 11 de septiembre estará abierto solo para los familiares de las víctimas. Al ponerse el sol, y hasta el amanecer del día 12, las luces del bautizado como ‘Tribute in light’ volverán a llenar de luz el espacio dejado por ambos rascacielos en el ‘skyline’ de Nueva York.

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