La UDI presentó una querella en contra de quienes atentaron este domingo en contra del mausoleo de Jaime Guzmán, asesinado en 1991.

Mediante una declaración pública, el colectivo indicó que los cuidadores del Cementerio General, donde reposan los restos de Guzmán, se vieron sobrepasados por los atacantes, quienes intentaron incendiar el lugar, hicieron rayados ofensivos y destruyeron parte de la tumba del que fuera senador.

El documento de la UDI, partido fundado por Guzmán, agrega que lo ocurrido “es una nueva demostración de que en Chile aún existen algunos sectores minoritarios de la sociedad motivados por el odio”.

Según el texto “(los atacantes) siguen promoviendo y validando la violencia política, sin siquiera respetar la memoria de un exparlamentario que fue asesinado por un grupo terrorista en (abril) de 1991”.

La autoría de su asesinato se la adjudicó una facción autónoma del izquierdista Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), que se negó a dejar las armas al término de la dictadura de Pinochet.

La presidenta de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe, hizo un llamamiento a todas las fuerzas políticas a que condenen este hecho “porque no podemos aceptar que la violencia se apodere de nuestro país”.

Poco después de finalizada la romería realizada en memoria de las víctimas de la dictadura de Pinochet (1973-1990) al mediodía de este domingo, desconocidos atacaron la tumba de Guzmán, que redactó una buena parte de la Constitución impuesta a los chilenos en 1980 por la dictadura cívico militar.

Con manchas de pintura, la tumba, que se encuentra casi a la entrada de la puerta principal del cementerio general de Santiago, fue rayada con frases como “traidor y asesino”, “cobarde” y “ni perdón ni olvido”.