Con aplausos y abrazos, los ministros Hernán Larraín, Gonzalo Blumel y Cecilia Pérez celebraron hoy en la Cámara de Diputados la aprobación del proyecto que protege el derecho a la identidad de género y establece un procedimiento para que las personas transgénero puedan optar al cambio de su sexo registral desde los 14 años de edad.

La norma se aprobó con 95 votos a favor y 43 en contra. Números que sorprendieron al gobierno, desde donde hasta solo minutos antes de que la iniciativa se revisara en sala avizoraban una estrecha votación e, incluso, temían que se cayera el articulado impulsado por La Moneda, por la falta de respaldo de los parlamentarios de su propio sector.

Bajo ese escenario fue que la noche del martes el ministro del Interior, Andrés Chadwick, junto a Pérez y Blumel reforzaron las gestiones con los diputados oficialistas para asegurar el alto quórum -cuatro séptimos- que requería el gobierno para aprobar la normativa y evitar una derrota política.

Así, el despliegue del Ejecutivo buscaba afirmar a los parlamentarios que aún estaban indecisos de respaldar la propuesta firmada por el Presidente de la República, Sebastián Piñera, la que fue presentada por el ministro de Justicia, Hernán Larraín, ante la comisión mixta que revisó al proyecto en mayo de este año, con el fin de “hacerse cargo de una realidad”.

El hecho de que el Ejecutivo incluyera en su propuesta a los menores de edad en la normativa le valió duros cuestionamientos al gobierno de parte del oficialismo. Sus parlamentarios -a excepción de los militantes de Evópoli- los acusaron de legislar con “la agenda de la izquierda” y darle “la espalda al mundo evangélico”, cuestionamientos que fueron reiterados hoy desde ese sector.

Por lo mismo, las gestiones de último minuto estuvieron centradas en transmitirles a los diputados de la UDI y RN que al votar en contra del proyecto estaban arriesgando el capital político del propio Mandatario, quien había decidido hacerse parte del debate mediante la propuesta que finalmente llegó al hemiciclo. Además, en el Ejecutivo destacaban que con esto Larraín buscaba aprobar una propuesta equilibrada y consensuada, evitando así que en el futuro se presentará una moción “aún más permisiva”.

En paralelo, el gobierno y la oposición coordinaron gestiones para solicitar los permisos constitucionales del diputado Raúl Leiva (PS) y la diputada Loreto Carvajal (PPD), quienes se encontraban fuera del país lo que rebajó el quórum de 89 a 87 votos necesarios para aprobar el texto.

Antes de que la iniciativa se comenzara a ver en sala, el Ejecutivo tenía contabilizados 89 votos, lo que permitía que se aprobara con los votos justos la iniciativa, lo que significaba el riesgo de que cualquier cambio de último minuto echara por tierra la aprobación. Por eso, dicen desde el Ejecutivo, necesitaban asegurar un margen más amplio de votos. Así, lograron sumar los apoyos de los UDI Jorge Alessandri, Joaquín Lavín y Álvaro Carter, mientras que en RN convencieron a Frank Sauerbaum, Andrés Celis, Ramón Galleguillos, Luis Pardo y Hugo Rey.

De los 46 votos en contra, 23 fueron de la UDI, 18 de RN y dos de parlamentarios independientes.

El intenso debate

El debate en la sala estuvo marcado por la división de Chile Vamos ante la iniciativa del gobierno.

El diputado Jorge Rathgeb (RN) aseguró que el proyecto abre la puerta a la aprobación del matrimonio igualitario y que la norma se trata de una ley “engañosa, imprecisa e incompleta”.

Desde Evópoli, en cambio, el diputado Luciano Cruz-Coke, valoró la iniciativa del gobierno en la materia y destacó que este proyecto se hace cargo de la realidad y que es un “deber moral y legal” reconocer este derecho a los menores de edad.

Por su parte, el diputado de la UDI Jaime Bellolio destacó que el proyecto del Ejecutivo establece para los adolescentes un proceso de acompañamiento y que no será un simple trámite ante el Registro Civil como los adultos, sino ante un tribunal de familia y con la venia de uno de sus padres.

A diferencia de lo planteado por Bellolio, Iván Norambuena (UDI), en tanto, aseguró que le “dolía” que su gobierno hubiese tomado “parte de la agenda de la izquierda” para legislar.

La diputada Francesca Muñoz -miembro de la bancada cristiana de RN- reiteró sus críticas al proyecto y aseguró que tenía un claro “sesgo ideológico”, además de afirmar que la norma tiene vicios de constitucionalidad y, luego de la aprobación de la norma aseguró que recurrirá al TC. El ministro Larraín descartó que haya fundamentos para aquello.

El debate se tensionó aún más cuando de forma inédita el diputado Marcelo Schilling (PS) anunció que rompería el pareo que tenía con Osvaldo Urrutia (UDI).

Desde la oposición, en tanto, lamentaron que en el Senado los parlamentarios no hubiesen aprobado la norma, que incluía a los menores de 14 en la ley, y a la salida anunciaron que se ingresará una nueva moción para aprobar su integración. Asimismo, llamaron a Chile Vamos a ser responsables y dejar de lado los sesgos.

Recriminaciones

En la bancada de la UDI, las gestiones del gobierno generaron profundas recriminaciones, en particular hacia los ministros Blumel y Pérez, a quienes enrostraron que habían generado “división” en un partido que “siempre votaba alineado” en temas valóricos. “Si los jóvenes UDI se terminan yendo con José Antonio Kast va a ser responsabilidad de ellos”, acusaron en privado.

Es por esto que -reconocen fuentes del gremialismo- algunos parlamentarios dan por “quebrada” la relación con el Ejecutivo e, incluso, anuncian que “se acabó la disciplina” hacia adelante.

En RN, en tanto, parlamentarios que votaron en contra acusaron que “hasta último minuto” se les trató de convencer de “dar vuelta” su voto, generando molestia en distintos sectores de la bancada.

En Evópoli, sin embargo, donde todos sus parlamentarios respaldaban la iniciativa, la, ministra Pérez fue recibida en el almuerzo con entusiasmo y felicitaciones por las gestiones realizadas.