Al escuchar los noticiarios, y en un atrevimiento de creatividad filosófica, se me ocurre la original idea de que la vida tiene matices y que puede ser vista desde diferentes perspectivas… “Lo que para unos es malo, para otros es bueno”. (Concluyente… ¿No le parece?)

Se anuncian planes de contingencia para enfrentar la “histórica” salida de autos con motivo de las fiestas patrias; se muestran imágenes del aeropuerto, de los terminales y de los peajes atiborrados de viajeros; las fondas no darán abasto, lo mismo los balnearios, ni que decir de la famosa Pampilla donde cientos de miles pasarán el 18… ¡Caótico, por decir lo menos!

Pareciera que todos quieren arrancar de la contingencia o al menos de Santiago -y cómo no- después de tanta noticia negativa: asaltos, portonazos, crímenes, “marchas pacíficas”, violentas protestas, agresiones armadas, bombas molotov en los liceos, barricadas por el 11, carabineros heridos, etcétera…

Es cierto, esas situaciones se repiten a diario. A ello se suma el que la prensa, y en general las personas, tenemos la tendencia a ver sólo lo negativo que sucede. Pero también es cierto (de acuerdo a mi original filosofía) que no sólo pasan cosas malas… también pasan cosas buenas.

Mi atribulado lector me dirá… “Perdón, pero hoy por hoy no es fácil encontrar señales positivas en el acontecer nacional”.

Insisto, también es bueno mirar nuestra realidad desde una perspectiva positiva, ver las cosas buenas que nos suceden día a día: nuestras alegrías, nuestros logros, nuestras proyecciones…. Es sana fórmula para tener una opinión más amplia y más profunda de la realidad política, económica y social que vivimos…. Y si alguno tiene dudas, que mire lo que pasa en el “barrio latino”: Brasil, Argentina, Venezuela, Cuba, Nicaragua… ¡para que seguir!

Alguna vez aprendí que “cuando uno cambia la forma de ver las cosas, las cosas que ve cambian”.

Ver más allá de la mirada con que sectores políticos nos buscan encapsular, y con que nuestras autoridades (con mala memoria) nos quieren cambiar la historia, es una tremenda oportunidad para convencerse de que son muchas las cosas buenas que suceden, y es el camino cierto para aislar a esa minoría odiosa que se esfuerza por mantener vivas las banderas del rencor, la intolerancia, el resentimiento y la demagogia….

Tengo la esperanza de que: quien con su esfuerzo viajó o disfrutó del feriado -a pesar de tacos y congestiones- y de que nuestras autoridades, que se han mostrado resbaladizas y ambiguas en el último tiempo, asuman como un muy buen síntoma que sean cada vez más los que disfrutan de los beneficios de una sociedad políticamente estable, económicamente aspiracional, socialmente solidaria… y que su responsabilidad con el futuro es “generar confianzas” y aislar con decisión a las minorías intolerantes y odiosas….

Por último, cuando veo a tantos prósperos y congestionados viajeros, imagino que en cada auto sus pasajeros (incluido el perro y el gato -como signos de tolerancia-) van cantando…. /Pip, pip, pip/ vamos de paseo / en un auto nuevo/ pip, pip, pip/….