Entrar a un centro comercial casi a mediodía es ver la mayoría de sus locales cerrados. Los que están abiertos tienen poca mercancía, las que eran zapaterías ahora son una especie de bodegones, pero igual no tienen la misma clientela. El personal es escaso, y -a diferencia de unos meses atrás- la oferta laboral también, publica Correo del Caroní.

“Vienen muy pocos clientes. De empleadas estamos solo dos personas”, comenta la encargada de una tienda en el Centro Comercial Alta Vista II.

A pocos metros, a las afueras de una antigua zapatería, había una larga fila de clientes a la espera de venta de harina pan regulada. Minutos ante hubo una fiscalización y, rápidamente, la aglomeración.

Las cafeterías subsisten en medio del caos económico. A un mes de la reconversión monetaria y demás anuncios, todo fue a peor. Conseguir materia prima a precio regulado, para así poder vender el producto al precio que se les exige, no es tarea fácil. Algunos optan por dejar de vender.

“Si no hay para hacer pan, no se hace y ya, no voy a vender a pérdida. Cuando consigo, trato de abastecerme lo suficiente. Igual uno termina pagando demás para conseguir sin que te echen una broma, porque atacan es al vendedor, pero no a los distribuidores que ya nos despachan caro”, dijo el dueño de una de las panaderías que prefirió no identificarse.

David Bermúdez, presidente de Camcaroní, señaló que la reconversión monetaria solo ha mejorado para facilitar operaciones contables, algunos sistemas no estaban aceptando montos tan altos.

“Esperábamos que con el hecho del cambio monetario iba a haber mayor circulación de efectivo, y no fue así. En la práctica no ha sido como se esperaba. Se aumentó la demanda de dinero en efectivo, y eso se debe a que en el mercado informal la venta de alimentos se consiguen productos en descuento, porque el dinero después se vende en las minas”, indicó.

Por otra parte, se refirió al tema salarial que, si bien el presidente Nicolás Maduro asumió por 90 días el pago diferencial, Bermúdez recordó que no asume, por ejemplo, lo que corresponde a prestaciones.

“Hemos visto que las empresas han reducido personal. Las más pequeñas, que venían trabajando con un capital reducido de nómina para mantener su punto de equilibrio, cuando la llevas a un incremento tan alto, es imposible para ellos sostenerse. Hay empresas que han venido cerrando”, añadió.

Aunque no tienen un porcentaje estimado de las empresas que han cerrado a raíz de las medidas económicas más recientes, Bermúdez acotó que muchas de ellas habían decidido cerrar operaciones antes de la reconversión monetaria, lo que significa menos oferta de productos y servicios.

“Los más afectados son las empresas de servicios, los comercios que tienen una mercancía, pudiera cubrir los gastos, pero las de servicios que depende de mano de obra, el porcentaje de su estructura de costo depende de esa mano de obra”, explicó.

Añadió que el pago asumido por el Gobierno no tiene una brecha tan alta, ya que la mayoría de los empresarios terminaban pagando a sus empleados algunos aportes alimenticios, bonos o transporte, a manera de incentivo.

Las expectativas se mantienen, ya que junto a las medidas económicas -agrega- ha venido la persecución.

“Estamos en una competencia contra la hiperinflación, donde se atacan las consecuencias, pero no las causas”, puntualizó Bermúdez.

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