¿En qué países las elecciones personales, el intercambio voluntario de bienes, la facilidad para entrar en los mercados y competir y la seguridad física y material tienen una importancia capital? Es decir, ¿cuáles son los países con mayores libertades económicas, entendidas en un sentido clásico?

El Instituto Fraser, un think tank de política públicas ubicado en Canadá, publicó este martes su último reporte anual sobre libertades económicas en todo el mundo, comparando 162 países basada en información recolectada en 2016.

Como había ocurrido con el informe anterior, Hong Kong volvió a ocupar el primer puesto con un puntaje de 8,97, seguido por Singapur, Nueva Zelandia, Suiza e Irlanda. Justo por detrás llega Estados Unidos, y el Reino Unido alcanza el 9° puesto.

Entre los países latinoamericanos Chile fue una vez más el de mejor desempeño, alcanzando el puesto 15 con un puntaje de 7,8, mientras que Guatemala y Panamá siguieron de cerca en los puestos 23 y 27 con puntajes de 7,64 y 7,58, respectivamente. Perú (44°) y Bahamas (49°) completan los cincos primeros puestos.

“Chile tiene un Estado de tamaño razonable para la región y un sistema legal bueno según estándares locales. El imperio de la ley es por mucho la base fundacional de la libertad económica y en este sentido Chile está mejor posicionado que cualquier otro país de América Latina”, indicó Fred McMahon, economista canadiense por la Universidad McGill e investigador dentro del Instituto Fraser, en diálogo con Infobae.

¿Quiénes estuvieron en lo más bajo del ránking en nuestra región? Brasil (144°), Argentina (160°) y Venezuela (162°), con puntajes de 5,75, 4,84, y 2,88 respectivamente.

En el caso de Argentina y Venezuela, se trata también de dos de los peores desempeños a nivel global. El desafortunado Top 5 de los países menos libres del mundo se completa con Siria y República del Congo empatados en el puesto 157, Argelia en el 159 y Libia en el 161.

Metodología

Confeccionado desde el año 1996, el índice de libertad económica del Instituto Fraser recolectó datos de 162 países de acuerdo a cinco criterios: tamaño del gobierno, sistema legal y leyes de propiedad, estabilidad de la moneda, libertad de comercio internacional y regulación del crédito, las empresas y el trabajo.

En el caso del tamaño del gobierno, el think tank parte de la premisa de que a mayor gasto público, impuestos y presencia de empresas estatales, menor será el peso de las decisiones personales y la libertad económica.

La protección de las personas y su derecho a la propiedad bajo el imperio de la ley es vista, a su vez, como la función principal de cualquier gobierno y valorada como segundo criterio.

De esta manera, la volatilidad financiera y la alta inflación afectan a los derechos de propiedad, por lo que se hace necesario una “moneda sensata” como tercer indicador.

Ninguna nación en el mundo ha creado prosperidad y reducido la pobreza sin libertad económica, excepto, quizás, los estados petroleros
Cuando el intercambio libre de bienes no incluye a otras naciones, las libertades económicas se reducen, sostiene el Instituto Fraser en su cuarto criterio

Finalmente, el último valor utilizado hace referencia a la cantidad y calidad de regulaciones estatales que limitan el intercambio, el acceso al crédito y la contratación de empleados.

La información recolectada data del año 2016, y por primera vez se incluyó a Sudán (153°), Irak (152°) y Bielorrusia (123°) en la creación del índice.

Comparando libertades económicas reveladas en el informe con el desempeño de las economías, aparece entonces una correlación. El ingreso per capita promedio entre los países más libres alcanzó en 2016 los $40.376 dólares, mientras que entre los menos libres el promedio llegó a $5.649 dólares.

Como señala McMahon, también director de la Red de Libertad Económica en el Instituto Fraser, “ninguna nación en el mundo ha creado prosperidad y reducido la pobreza sin libertad económica, excepto, quizás, los estados petroleros”.

La “montaña rusa” de Argentina

A pesar de ser una de las economías más grandes de América Latina (tercera después de Brasil y México) y de ostentar un nivel de desarrollo humano alto de 0,825 (de acuerdo al indicador confeccionado por la ONU), Argentina se desplomó a lo más bajo del índice de libertad económica, sólo superada por Libia y Venezuela.

Su peor desempeño se dio en las áreas de libertad de comercio internacional, donde se ubicó en el puesto 160, en estabilidad de la moneda (155°) y en regulaciones (152°). Mientras que redujo un poco su caída en tamaño del estado (133°) y sistema legal (126°), aún registrando niveles muy bajos de libertad económica.

Según la argumentación del mismo informe, el mal desempeño se debería a las políticas implementadas por los ex presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kircher, que fueron “abiertamente contra el libre mercado: renacionalizando empresas privatizadas y el sistema de pensiones, restringiendo importaciones y exportaciones, imponiendo controles del tipo de cambio y llevando a un crecimiento descontrolado del empleo público”.

McMahon destacó que en el caso argentino se ha vivido una “montaña rusa” en materia de política económica con “violentos giros” durante las últimas décadas, período enmarcado por un “populismo corrupto”.

“Va a ser un camino duro salir de esta posición, y las reformas iniciales han sido dolorosas”, consideró.

El derrumbe venezolano

Alguna vez una potencia petrolera que ostentaba altos niveles de desarrollo relativo a la región, Venezuela lleva largos años de derrumbe económico debido al colapso del precio del crudo y casi dos décadas de gobiernos chavistas.

“Sorprendentemente, en la década de 1970 y en medio del auge del precio del petroleo, Venezuela estaba entre los diez piases con mayor libertad económica en el mundo. Era el país más rico de América Latina, incluso aún más que Argentina”, recordó McMahon.

“Pero los precios del petróleo cayeron y el país fue dominado por el ‘capitalismo de amigos’, incluso antes de la llegada del chavismo, que sólo profundizó los problemas existentes”, consideró.

Según proyecciones del FMI, la inflación en Venezuela en 2018 podría llegar a un millón por ciento, con una economía que se encuentra cayendo abruptamente desde 2014 y que este año podría registrar un derrumbe del 15%. Todo en un contexto de represión política a la oposición, fuertes protestas y un enorme éxodo a países vecinos.

De esta manera, Venezuela, se ubicó en el último puesto (162°) del índice del Instituto Fraser, con un puntaje de apenas 2,88, como ya había sucedido en el reporte de 2017. Fue también último puesto en los criterios de estabilidad de la moneda y regulaciones, anteúltimo (161°) en sistema legal y comercio internacional, y apenas un poco mejor en tamaño del estado, con el puesto 149.

Entre las causas de este fenómeno, el informe cita las mismas políticas económicas de Argentina, encaradas en esta ocasión por el fallecido ex presidente Hugo Chávez y su sucesor Nicolás Maduro.

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