Las caricias son un importante ingrediente en la intimidad. Antes, durante y después del sexo, es recomendable llevarlas a cabo, ya que esto ayuda a tener relaciones sexuales más satisfactorias. Por ello, te compartimos algunos consejos que te ayudarán a conseguir que ese hombre se derrita de placer gracias a tus caricias.

1. Cuando se estén besando, coloca tus manos sobre su nunca, comienza a acariciar desde esa zona y desliza tus manos hacia donde creas conveniente, conforme sube la temperatura.

2. Posa la punta de tus dedos sobre su espalda y paséalos suavemente hacia arriba, hacia abajo y de lado a lado. Esta caricia los hace estallar de placer.

3. Pasa tu lengua por la región abdominal y baja poco a poco a su órgano sexual… notarás cómo su respiración se agita poco a poco, esto es signo de tus caricias lo están excitando.

4. Tanto hombres como mujeres tienen alta sensibilidad en el área de los pezones, así que no te frenes en explorar esta zona de su cuerpo, puedes usar tu lengua o tus dedos para acaricias sus pezones.

5. Pequeños mordiscos, besos apasionados en el área del cuello y orejas podrían ser un buen comienzo para un encuentro sexual que los hará jadear de placer.

6. Sacro: el triángulo del placer. El sacro es ese pequeño triángulo al final de su médula espinal, más conocido como la parte baja de la espalda. Intenta acariciarlo o pasa tus dedos o uñas sobre él.

Puedes comenzar acariciando ligeramente la zona mientras lo besas apasionadamente. Una vez que notes que su respiración se agita, inmediatamente, haz que se ponga bocabajo para que pongas manos a la obra.

Besa su nunca con pequeños mordiscos, luego explora todo lo largo y ancho de su espalda hasta que llegues a este triángulo lleno de terminaciones nerviosas. Una vez estando ahí, es cuestión de creatividad sexual que se te venga a la mente.

7. Abdomen bajo. Puedes sacar el mejor provecho de la sensibilidad de esta área, ya que conforme la sangre fluye hacia la pelvis, esta comienza a acumular la tensión sexual.

Para lograrlo, debes comenzar por con su ombligo. Mueve las manos hacia el sur. Pasea tu lengua desde los genitales hasta distintas áreas cercanas; luego vuelve al punto donde comenzaste y así sigue con el juego.

Con estas caricias, generarás tensión sexual en todo el cuerpo de tu pareja haciendo que sus erecciones se vuelvan más intensas.

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