Hay derrotas que no resultan tolerables. Y el Barça lo sabe. Sabe que se suicidó en Butarque con un minuto vergonzoso porque hizo dos errores defensivos que permitieron al colista de Primera, el Leganés, propinarle una bofetada escandalosa. Jugó con tanta tranquilidad que pensó que nada grave le iba a pasar. Pues le sucedió. Y mucho más grave de lo que indica el marcador (2-1) porque desnudó a todos. Pero, sobre todo, a los jugadores, incapaces de remontar el desvarío que ellos mismos habían provocado.

Habrá un antes y un después de Leganés. Quedó desajustado el Barça. Pero desajustado totalmente porque Valverde, que había hecho unas rotaciones controladas, no halló argumentos para gobernar con calma un partido que era suyo. Suyo fue el regalo al Leganés que lo aprovechó con tanta comodidad para ridiculizar al campeón.

Coutinho conecta un gran disparo en la jugada del 0-1. / ALEJANDRO RODRIGO

El equipo de Pellegrino estudió bien la disposición táctica del Girona de Eusebio y entendió que tenía que montar una túpida y numerosa red defensiva en torno al hogar de Cuéllar. El Barça, con Vermaelen ejerciendo de lateral izquierdo (descansó Jordi Alba) y Munir incrustado como delantero centro (Suárez también se puso el disfraz de suplente), empezó bien la noche, tejiendo pases con velocidad, cambiando de punta a punta para mover ese muro diseñado por Pellegrino. Habían pasado 22 minutos de partido y remataba con frecuencia, siempre desde fuera del área.

En uno de esos remates llegó el gol. Un gol con vida propia. Messi, que arrancaba desde la banda derecha, pero, en realidad, se movía por donde quería, diseñó un plan para dejar solo a Coutinho. Atrajo hasta a cinco defensas del Leganés, convencidos ellos de que habían desactivado el canal más peligroso de los azulgranas. Pero Leo, astuto él como siempre, enredó a la zaga pepinera haciéndole un aclarado a su amigo brasileño. De pronto, un pase del ‘diez’ fue el prólogo de un auténtico golazo del ‘siete’.

Derechazo de Coutinho

No hay gol feo de Coutinho. Ni gol que no se recuerde. La asistencia de Messi tuvo un mal control del brasileño. Curiosamente, un aparente mal control se transformó en el mejor escenario posible para soltar un derechazo imponente, que burlonamente se iba alejando del cuerpo de Cuéllar. Así es Coutinho.

El disparo de Coutinho, sea desde su rincón preferido o desde la frontal del área, como sucedió en Butarque, tiene vida propia. Es una unidad de juego. ¿El Leganés? Necesitó 25 minutos para entrar en el partido. Cuando se dio cuenta, ya perdía. Luego, eso sí, percutió por la banda izquierda aprovechando la delicada espalda de Sergi Roberto.

Con un lento y superado Vermaelen anclado en la banda izquierda (ni rastro, como es lógico, de la profundidad que transmite Jordi Alba), el Barça atacaba casi siempre por la derecha, con Coutinho ubicado en muchos momentos por detrás de Munir como segundo punta. Con el 0-1, el Barça entró en una fase apática, presagio del desastre final. Aunque siempre aparecía Ter Stegen para darle la tranquilidad necesaria. A veces en paradas, como la que hizo a disparo de Óscar, que resultan un bombón para los fótografos. Estética, bonita y solvente resultó la estirada del meta alemán.

Tremendo fallo de Piqué

Nadie podía, sin embargo, intuir la dimensión de la catástrofe de la segunda mitad. Bueno, de un minuto. Más concretamente, 68 segundos. Una verdadera tragedia porque le encontraron, y ahora sí, con mucho daño la espalda a Sergi Roberto además de dejar avergonzado deportivamente a Vermaelen porque llegó a su área como si fuera a tomarse un café y El Zhar entró como Pedro por su casa. Nada comparable ese tremendo fallo con el que cometió Piqué para que el Leganés disfrutara de una fiesta inesperada. En 68 segundos, dos goles y el caos.

Un caos imperdonable que desnudó al Barça, transformado en un equipo vulgar. Lo peor no fue la imagen sino que tampoco demostró alma ni recursos, aún entrando Suárez, Alba y Malcom, para asustar al Leganés.

Estaba groggy. En estado de shock, sin imaginación ni fuerza ni tampoco espíritu. No tenía nada. Pero nada es nada. Era un manojo de nervios y acabó paralizado. Hay derrotas que desnudan a un equipo. Y en Leganés quedaron todos sin coartada. Más de los jugadores que el entrenador.

Leganés, 2 – Barcelona, 1

Leganés: Cuéllar (9) , Raúl (6), Bustinza (7), R. Tarín (6 ), Juanfran (8) , Jonathan Silva (8), Vesga (7), Rubén Pérez (7), El Zhar (8), Óscar Rodríguez (8) y En Nesyri (7).

Cambios: Gumbau (5) por Óscar (m. 72); Sabin Merino (s.c.) por Vesga (m. 81); Nyón (s.c.) por El Zhar (m. 84)

Entrenador: Mauricio Pellegrino (8)

Barça: Ter Stegen (5), Sergi Roberto (4), Piqué (3), Umtiti (4 ), Vermaelen (3), Rakitic (4), Busquets (5), Coutinho (6), Messi (5), Munir (4) y Dembélé (4).

Cambios: Suárez (4) por Munir (m. 60); Jordi Alba (4) por Vermaelen (m. 69); Malcom (4) por Dembélé (m. 69)

Entrenador: Ernesto Valverde (3)

Goles: 0-1, Coutinho con un disparo desde fuera del área tras pase de Messi (m. 12); 1-1, El Zhar cabecea un centro de Jonathan Silva (m. 52); 2-1, Óscar aprovecha un tremendo error defensivo de Piqué (m. 53)

Árbitro: Undiano Mallenco, navarro (5)

Árbitro en el VAR: Mateu Lahoz

Tarjetas amarillas: Rubén Pérez (m. 40), Bustinza (m. 48), Umtiti (m. 69), Vermaelen (m. 63), Nyón (m. 87);  En Nesyri (m. 90)

Tarjeta Roja: Iturbe, entrenador de porteros del Leganés (m. 62)

Estadio: Butarque