Al interior del Partido Radical (PR), aunque intenten dar señales de que el ambiente está en calma y que están respirando aliviados con la pre candidatura presidencial del senador, Alejandro Guillier, lo cierto es que hay tensión en las filas de la colectividad, así lo admite una alta fuente del sector que reconoce que, en los últimos meses, se han producido situaciones complejas que no han terminado favoreciendo a Alejandro (Guillier). “Han generado ruido dentro del partido, un ruido moderado, sin que se logre alterar por completo el ambiente, pero sí nos ha hecho estar más precavidos e intentar, al menos, reaccionar a tiempo. Ahora, no es fácil, en determinados momentos, lidiar con ciertas posturas de Guillier que no son compartidas por todos los radicales y que él adopta a título personal. El punto en cuestión es que, a ratos, se confunde el pre candidato Guillier, sus opiniones, su visión ante materias específicas, con lo que es el partido y, es ahí, donde para algunos se genera confusión”.

En las recientes encuestas de opinión pública, ha quedado demostrado que el senador, Guillier no logra superar a Sebastián Piñera en la intención de voto de un porcentaje de los chilenos (al menos de ese nicho que es consultado en las encuestas). Esto, pese a que sobre este último se hayan levantado una seguidilla de denuncias por su eventual conflicto de interés, mientras era Presidente y las empresas de su propiedad. Ni siquiera esas situaciones han permitido que el senador independiente capitalice a su favor las críticas en contra de Piñera quien, además, no siendo aún candidato presidencial, figura en el primer lugar de las encuestas.

Al parecer, desde hace un par de meses que el senador y pre candidato presidencial, Alejandro Guillier –quizás, al comprobar no sólo en los números, sino en terreno que su campaña no despega como quisiera- decidió cambiar de estrategia: dejó de lado esa tendencia a “no quemarse con nada”, a escabullir los problemas y mantenerse al margen de los temas polémicos que le pueden restar votos.

Pero, el problema es que esa actitud está incomodando a los militantes del Partido Radical. Así lo confirma a EL MURO, una alta fuente del PR, la que afirma: “Queremos que Guillier nos represente, que se haga carne de nuestras ideas, que trabajemos juntos, pero, a veces, toma decisiones y opina sin preocuparle las repercusiones que, eso, puede implicar para nuestra colectividad. Ahí, se está produciendo un desajuste que tenemos que resolver a la brevedad y retomar la misma vereda, no andar por caminos paralelos”.

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¿Y el programa y la proclamación? No hay

El senador, Alejando Guillier y el Partido Radical no están, precisamente, atravesando por un buen momento, no están en la etapa de lo que se podría definir como pololeo, con gestos de ternura y de complicidad. Nada de eso, se está generando tensión en las filas del PR. Esto, por ciertos acontecimientos que se han dado en las últimas semanas y horas.

Por ejemplo, la Izquierda Ciudadana (IC) tenía programado proclamar a Guillier también como su pre candidato presidencial, pero el parlamentario no encontró nada mejor que suspender el evento. Así de simple, justo en un momento en que los eventuales aspirantes a La Moneda necesitan levantar adhesiones, no dar portazos a sus seguidores.

Las razones de esta decisión, según comentan a este diario electrónico desde el propio Partido Radical, sería la copada agenda del candidato. Surgen algunas dudas ante esa explicación: ¿tantas son sus actividades de campaña o de carácter parlamentario que no puede hacerse el tiempo para que otro partido que es de la Nueva Mayoría también lo proclame?, ¿no será que Guillier quiere desmarcarse y mantenerse lo más alejado posible de la Nueva Mayoría, porque ésta en vez de ayudarle, le hacen un flaco favor a su candidatura?

Sobre su intención de empezar a mirar desde la vereda del frente, al gobierno (cuya baja aprobación ha impactado en los partidos de la Nueva Mayoría que también son cuestionados), el senador por Antofagasta lanzó, recientemente, una afirmación que despertó malestar en los defensores de Michelle Bachelet, que lo tildaron hasta de desleal. ¿Qué dijo el pre candidato Guillier? “Como está el país se está quedando atrás. Le están sacando ventaja Bolivia -¡Bolivia!-, Perú, Ecuador… Chile se quedó atrás. No está tomando decisiones estratégicas casi en nada, está paralizado, perdió la confianza, no se atreve a soñar nuevamente”, agregando “yo creo que la presidenta hizo su esfuerzo por cumplir el programa, pero miró a Chile desde arriba. Lo mismo hicieron los presidentes Lagos, Piñera y todos”.

Hay otro aspecto que llama la atención: las elecciones son, en noviembre próximo, y el pre candidato no tendría ni el programa listo y tampoco definido su comando presidencial, ni los equipos estratégicos que lo apoyarán. Sobre esa falta de definición, Guiller dijo en la prensa: “No soy Superman”, añadiendo “lo que pasa es que todos me han criticado que no tengo contenido, nos hemos concentrado todo el mes de febrero y marzo en los contenidos. Pero, para hacer contenidos hay que estudiar, para estudiar hay que juntarse con la gente, entonces no puedo andar haciendo campaña y declaraciones por todos lados si no estudio los temas”.

Para algunos al interior de la Nueva Mayoría, lo que está ocurriendo con el senador, Guillier “es una señal de que ha perdido el Norte. Está lanzando manotazos para salvarse de lo que podrá ser su derrota como candidato, pero está olvidando que, tal como otros políticos, no debe caer en la práctica de atacar a otros, sino concentrarse en lo que no tiene, como un programa y un equipo estructurado de trabajo”.

¡Calladito se ve mejor!

En algunos partidos de la alianza de gobierno, más interesados en que gane en eventuales primarias su propio candidato y no Alejandro Guillier, piensan que el parlamentario “¡calladito, se ve mejor!”. Al parecer, dicen, es la frase que aplica cuando la ocasión le conviene, como ocurrió ante su silencio con la prohibición del gobierno cubano de permitir el ingreso de Mariana Aylwin –militante DC-, para participar en un homenaje a su padre, el ex Presidente, Patricio Aylwin. Tras un un par de horas de ocurrido el incidente, a través de su cuenta de Twitter, dijo: “Un saludo a Mariana Aylwin: prudencia y diálogo para avanzar en más integración y democracia en América Latina”.

Frente a ese mensaje, varios de inmediato se preguntaron: ¿por qué  Guillier no dijo nada de la actitud del gobierno cubano?, ¿por qué no habló de la dictadura que se vive en la isla, de cómo se maneja todo y de la falta de libertades sociales y políticas?

Luego del episodio del mensaje de Guillier a Mariana Aylwin, sin cuestionar al gobierno de Cuba, el pre candidato presidencial –ajustándose a una invitación cursada tiempo antes- viajó a China y se reunió con Li Jun, viceministro del Departamento Internacional del PC chino. El viaje, comentan fuentes de la Nueva Mayoría que no están convencidos de la candidatura de Alejandro Guillier, “le vino como anillo al dedo, coincidieron los astros en su favor y, así, pudo evitar que siguieran las críticas en su contra por no haber dicho nada de la actitud de Cuba y dejó de ser tema su mensaje de saludo a Mariana Aylwin”.

¿Un simple lapsus mental?

Corría diciembre de 2016 cuando se divulgó a través de los medios de comunicación que Guillier integró la Fundación de la Minera Escondida BHP-Billiton, antecedente que, extrañamente, no figuraba en ningún lado de su currículo vitae, una referencia que, quizás, el senador quiso omitir, porque cuando fue parte de la Comisión de Minería, al resto de los integrantes de dicha instancia tampoco les dijo de sus vínculos con la Minera Escondida.

En cuanto a este lazo, el senador por Antofagasta tuvo que salir a explicar sobre qué fue lo que pasó, concretamente, afirmando que “la declaración de intereses es distinta a un currículum. En la declaración de intereses se dice qué interés tiene usted, hoy día, que lo pueda inhabilitar. Ése es el propósito, y yo cuando decidí ser candidato (a senador) me retiré de la Fundación Escondida (…) Por lo tanto, corté el vínculo (con el directorio)”.

El tema de la Minera Escondida fue un capítulo complejo de asimilar en el Partido Radical, así lo confirma una fuente de esa colectividad, ya que, dice, “hubo toda una campaña mediática para intentar que Guillier apareciera como mentiroso, de tener vínculos ocultos con una empresa minera. Se armó todo un cuento para perjudicarlo y como partido asumimos su respaldo. Fue un momento delicado para nosotros los radicales”.

Reportaje de Daisy Castillo Triviños para EL MURO

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