El jueves 9 de agosto, minutos pasados las 18:00 horas, desde el Palacio de La Moneda, el Presidente Sebastián Piñera dio a conocer las modificaciones en el gabinete ministerial a casi cinco meses desde que asumió su segundo mandato. En esa ocasión, el Jefe de Estado reemplazó a Gerardo Varela por Marcela Cubillos en Educación, e incluyó la incorporación de Mauricio Rojas como ministro de Cultura, cartera que estaba a cargo de la periodista Alejandra Pérez, quien fue presidenta del Directorio de Canal 13 antes de sumarse al gobierno.

Por primera vez desde su salida, la ex ministra cuenta cómo vivió ese momento. Y lo hace en el programa “¿Te atreves con Joe Black?” con el columnista dominical de “El Mercurio”. Habla de su trabajo y de sus días tras dejar el ministerio, e intenta explicar porqué llegó y porqué salió del gabinete.

Yo no me considero conversa, me considero mestiza. Conozco otros mundos y respeto mucho el mundo de la cultura. Creí que eso podía ser un factor importante y que no iba a necesitar tener un partido político atrás para sacar adelante las tareas que tenía que hacer. Pero finalmente las cosas se dieron de otra forma y por algo será”, señala en el transcurso de la entrevista.

 

-Usted ejerció 152 días como ministra de las Culturas. ¿Qué se alcanza a hacer en ese tiempo?

-Bueno, en ese tiempo alcanzamos a instalar de alguna forma el concepto de un nuevo ministerio, de fusionar todo lo que era la parte patrimonio con arte y cultura, que son culturas tan distintas, tan diversas, bajo una misma mano. Un desafío precioso, importante, y tal vez uno de los más difíciles que me ha tocado en la vida. Fueron más de 3 mil personas que hubo que unir bajo una misma idea, un mismo concepto y un mismo ministerio.

-Ahora han pasado 40 días desde que dejó el gabinete. ¿Qué se alcanza a hacer en ese tiempo?

-40 días estuvo Jesús en el desierto. 40 días se demoró Dios en inundar la tierra con Noé en el arca. Y en estos 40 días he aprovechado de ir a la peluquería, de ir al supermercado, de ver a mis hijos, de ver a mi papá que está enfermo, de leer cosas que no había leído, de juntarme con mis hermanas que casi no vi en este tiempo, y con tantas amigas que en esos 152 días dejé de ver por completo.

-¿Soñó alguna vez con ser ministra?

-La verdad nunca. Ni se me ocurrió, menos habiendo yo trabajado tantas veces en otros ministerios. No estaba en mi idea de lo que podía ser profesionalmente.

-¿Imaginó alguna vez que sería ministra de Sebastián Piñera?

-Mira, no me falta imaginación. Pero esto pasó más allá de lo que era posible imaginar. Tanto para mí como para toda la gente que me rodea. Ahora, tampoco soy una persona predecible, como tampoco el Presidente Piñera, a quien yo le tengo mucho afecto, respeto hace muchos años. Así que yo creo que dentro de todo eso, esto fue lo más predecible que ocurrió.

-Se lo pregunto de este modo… ¿qué hacía una chica como usted en un lugar como ese?

-Eso de chica ya pasó hace rato. Pero tenía tanto que hacer todos los días, trabajaba tanto, que no me daba ni tiempo para preguntar qué hacía. Pero es una gran oportunidad, un trabajo importante, Joe, que hay que hincarle el diente, y sentí que si me había invitado a hacerlo… ingenua, pensé que tenía una cualidad que él había encontrado especial, que podía servirle, no sé. Fui un poco ingenua de pensar que me habían elegido a mi por algo que pensaba que podía aportar.

-Con la perspectiva que da el tiempo, ¿cómo se explica a sí misma su paso por el gobierno? ¿Por qué llegó y por qué salió?

-Mira, la curiosidad ha sido un motor siempre importante en mi vida, nunca he dejado de asumir un desafío importante. Este me parecía alucinante y creía que tenía las condiciones, por mi propio pasado en el cual había trabajado en otros gobiernos, en otras coaliciones, tenía algunas característica especiales para poder trabajar en Cultura. Pero, de alguna forma, el ajedrez, tanto el del juego como el político, nunca ha sido lo mío. No soy una persona de partidos.De alguna forma no supe, no conozco el tema de la patota partidaria, y creo que eso me terminó pasando la cuenta. Mucha gente me dice que me faltaron redes, y bueno, lo mío no es ser araña tampoco. No resultó y lo siento porque le puse mucho empeño.

-¿Con qué imagen se quedó de la política y de los políticos?

-Creo que hacen un trabajo muy importante, que le ponen mucha pasión y vocación. Siempre he creído en la importancia de la política, creo que es fundamental para un país. Lo único que te podría decir que tanta pasión y tanta vocación de repente les impiden ver la gente que hay detrás de la política. Es gente estoy segura que está construyendo un país donde son necesarios, son importantes y sin política no hay instituciones y sin instituciones no tenemos destino. Creo mucho en la política.

-¿Habrían sido distintas las cosas si usted hubiese sido militante de algún partido político?

-Ciertamente sí, pero lo mío también me cuesta porque yo tengo una vocación de años, he estado en distintos trabajos donde me gustan las personas, me gusta la gente. No he estado normalmente en la lucha partidaria y por supuesto que me hubiera ayudado tener algún apoyo político, pero de alguna forma lo elegí así, tampoco nadie me ofreció pertenecer a algo, tampoco lo habría aceptado porque también, con una cierta ingenuidad, creí que era importante, sobre todo en un ministerio como el de Cultura, tener a alguien que tuviera otras visiones. Yo en eso no me considero conversa, me considero mestiza. Tengo, conozco y he estado en otros mundos y respeto mucho el mundo de la Cultura y creí que eso podía ser un factor importante y que no iba a necesitar tener un partido político atrás para sacar adelante las tareas que tenía que hacer. Pero finalmente las cosas se dieron de otra forma y por algo será.

-Me pareció ver en su cuenta en Twitter que usted publicó que “era sola”. ¿Se refería a una soledad política, a una soledad romántica, o a una soledad en general?

-A una soledad existencial, porque la verdad es que soy sola en el mundo político, en el mundo romántico, en general soy sola. Pero tengo afectos, tengo a mis hijos, tengo gran cantidad de amigos, pero hay momentos…. Sí, Twitter de repente hace que uno cometa errores y sí, me pilló en mala, pero tuve un gran buen amigo del mundo de la tele que me llamó y que voy a nombrar porque fue muy generoso. Pancho Saavedra me llamó y me dijo “jefa, saque eso de ahí inmediatamente, no ande dando pena”. Y yo no lo puse para dar pena, pero fue eso lo que escribí efectivamente. Pero no hay nada de malo en ser sola tampoco, habemos tantas mujeres y hombres solos.

Salida de Mauricio Rojas: “Lo lamento por él, lo lamento por el país, creo que fue triste, mal”.

-¿Qué sintió cuando vio lo que le ocurrió a su sucesor, Mauricio Rojas, que duró menos de cien horas en el cargo?

Va a parecer cliché, pero me dio pena, porque encuentro que en ese ministerio hay tanto que hacer que no da para estar con estas dimes y diretes, y peleas políticas que solo desgastan. Es un ministerio que lo que tiene que hacer, yo creo, es dar buenas noticias. Es el ministerio donde tú puedes crear, implementar, forjar nuevas alianzas y cooperaciones para potenciar la cultura en el país y estar enrollados en este tipo de disputas creo que es un costo alto. No fue bueno, lo lamento por él, lo lamento por el país, creo que fue triste, mal.

-¿Qué define mejor la cultura chilena, Violeta Parra o Claudio Arrau?

-Chillán pues. Los dos son oriundos de Chillán y como tantos otros. Ahora Arrau es un gran intérprete, Violeta es una creadora, disidente… En lo personal, me quedo con los creadores, pero creo que los dos son, de alguna forma, un continuo en el cual se muestra la potencialidad de lo que es realmente la cultura en Chile.

-¿Usted prefiere a Pablo Neruda o Gabriela Mistral? ¿A Vicente Huidobro o a Nicanor Parra?

-Son todos un continuo. Entre Neruda con Mistral, para mí Neruda. Sin desmerecer que Mistral me emociona en su lucha por la mujer, por la niñez, por la libertad, pero a mi Neruda y todo su poesía me fascina. Y entre Huidobro y Parra, el humor de Parra me gusta mucho. Creo que es verdad que somos una tierra de poetas y esa debiera ser nuestra lucha porque ahí tenemos un gran patrimonio. Uno de los más grandes patrimonios está en nuestra literatura y en la pluma, y por eso que le puse tanto empeño al tema de la lectura y la literatura.

-¿Se recitaría un poema de Neruda o de Gabriela?

-Me acuerdo y me puedo equivocar… “Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir por ejemplo ‘La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos’. El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito”… Pablo Neruda es un grande, es un genio. Tiene sus defectos, fue misógeno y todas esas cosas que se le imputan, pero más allá de eso era un hombre enorme, y con una capacidad como muy pocos. Chile se conoce en el mundo por Neruda.

/ENtrevista de Magdalena Olea para El Líbero