Rafael Garay llegó el jueves al país en medio de una profusa cobertura periodística, y fue llevado al Tercer Juzgado de Garantía de Santiago para ser formalizado tras 37 querellas de estafa.

La “telenovela Garay” tiene dos grandes historias: El falso y agresivo cáncer que dijo padecer; y la estafa a diversas personas por $1.800 millones, entre ellos el conductor de televisión Iván Nuñez. El modus operandi, al igual que en casos similares de estafa piramidal, era prometer una alta rentabilidad anual, que resultaba ser inexistente, gastándose parte importante del dinero recaudado.

Sin embargo, el ingeniero comercial también ha tenido complejas relaciones con las AFP y con “Felices y Forrados”, una compañía para la que trabajó durante dos años y de la que renegó terminando fuertemente peleado con el dueño Gino Lorenzini, quien lo acusó de ser un “maestro de la mentira”.

El intento de Garay por tener una AFP

En una de las últimas apariciones de Garay antes de salir del país, aseguró que el sistema de AFP está “fracasado”, que está en crisis y que se requiere cambiarle el nombre. Además, agregó que el sistema de capitalización individual está “agotado” y debe evolucionar a algo distinto.

Sus críticas recientes contrastan con la idea que tuvo en junio de 2013 junto a Lorenzini de crear una AFP “ciudadana”, donde las personas naturales pudieran controlar el 51% a través de APV o cuenta 2.

La idea era participar en la licitación de una nueva cartera de cotizantes, y el modelo de negocios que ofrecían consistía en socializar las utilidades, “terminar con el abuso de las comisiones”, y permitirle a los cotizantes ser accionistas.

“Al ser accionistas todos los afiliados de la AFP se llevan un porcentaje de la utilidad y, por tanto, se generarían  mejores pensiones”, señaló Garay, quien dijo que no querían grandes inversionistas que tomaran el control de la entidad.

Otra de las ideas que impulsó Garay junto a “Felices y Forrados” era entregar un bono de un millón de pesos a los niños que nazcan en el país, dinero que al estar en un fondo de pensiones iba a rentar en forma importante durante seis décadas.

Esta iniciativa fue copiada por el senador Alejandro Guillier, quien junto a su colega Carlos Bianchi envió un proyecto de ley al Congreso.

El apoyo y las críticas de Garay a “Felices y Forrados”

Durante los dos años en que Garay trabajó con “Felices y Forrados” (2012-2014), la defendió como una empresa seria que hacía acertadas recomendaciones respecto de en qué fondos invertir, a pesar de los cuestionamientos de la Superintendencia de Pensiones, la Asociación de Pensiones y diversos economistas.

En un programa de televisión de junio de 2013, aseguraba que las personas que siguieron las recomendaciones de dicha  entidad tenía una mejor rentabilidad que las AFP.

A su juicio, ellos buscaban optimizar las inversiones en los fondos de pensiones “para que la gente se jubile de manera digna”, para lo cual usaban la fórmula  de riesgo-retorno denominado Markowitz, un ganador del Premio Nobel.

Pero pocos meses después de salir de dicha entidad, en julio de 2015, para ser candidato a senador por el partido de ME-O, Garay admitió que FyF estaba “perdiendo poder predictivo”, ya que sus “recomendaciones ya no son tan acertadas, y su timing es un poquito tardío”.

Sobre la baja rentabilidad que tuvo la empresa, los emplazó a hacerse cargo, explicar por qué sucedió y por qué no cumplió y hacer los ajustes necesarios.

La promesa incumplida de FyF y el pronóstico de que viene una grave crisis

Incluso, en junio del 2012 Gino Lorenzini prometió que un trabajador de 18 años que ganara el sueldo mínimo y utilizara el sistema de Felices y Forrados “se podría jubilar a los 40 años con $130 millones. Y esto lo hago responsablemente llevando al límite inferior la rentabilidad del sistema. Nuestra rentabilidad proyectada va, en los ciclos negativos de 15% y en los años positivos de 30%”.

La realidad, sin embargo, ha sido otra. No sólo no han tenido esas rentabilidades prometidas, sino que al compararlas con el mercado están muy por debajo. Así por ejemplo,  durante los últimos 60 meses, la rentabilidad de FyF fue de 14,57%, inferior al más del 23% del mercado.

Su promesa de que pierden menos que las AFPs tampoco ha sido cierta ya que la mínima rentabilidad mensual que han tenido ha sido de -3,99%, peor que cuatro de los cinco fondos de pensiones.

La agrupación, que tiene a 400 mil afiliados que pagan una cuota mensual de $2 mil, ha estado nuevamente en la polémica por enviar esta semana un alarmista correo pronosticando una grave crisis que llegaría y sería peor que la subprime de 2008.

“En las próximas semanas podría darse un escenario similar al del 2008, pero con un agregado incluso peor. Es importante que leas con atención lo que tengo que contarte, para que tomes los recaudos necesarios y protejas tus ahorros antes que se desate lo peor”, escribieron a los afiliados.

/El Líbero

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