Terminó de todas maneras con una imagen controvertida -que el Presidente Sebastián Piñera explicó pretendía demostrar que “uno puede decir que Chile está en el corazón de EE.UU.” (en la foto)-, ratificando que el encuentro del Mandatario chileno con su par de EE.UU., Donald Trump, se trató de una de las bilaterales que más inquietud generaba en La Moneda.

La eventual reunión con el Presidente Trump no nació en esta administración, sino que comenzó a gestionarse en julio de 2017, bajo la iniciativa de la embajada de Chile en Estados Unidos. Durante esos días fue el actual encargado de negocios y el segundo funcionario más importante de la embajada, Julio Fiol, quien llevó a cabo las conversaciones, sin embargo, según aseguran miembros de la diplomacia, la expresidenta Michelle Bachelet descartó una cita con Trump.

Fiol, no obstante, continuó las negociaciones luego de que Piñera diera luz verde a la cita.

Desde entonces el diseño de la reunión bilateral fue cuidadosamente estudiado por el equipo del Presidente chileno y nada -se esperaba- quedó al azar. Parte del análisis de gobierno era que una imagen de Piñera junto a Trump no necesariamente traería beneficios para el Mandatario chileno frente a la ciudadanía. Más aún tomando en cuenta que el propio Piñera había emitido controversiales declaraciones en contra de su par norteamericano, como, por ejemplo, cuando cuestionó su política de migración.

Según explican en el gobierno, fue en marzo cuando Estados Unidos abrió una ventana de fechas para concretar la bilateral. A partir de entonces, en el Ejecutivo aseguran que se buscó agendar la reunión en medio de un viaje que permitiera mostrar a Piñera en otras actividades, en este caso su participación en la 73° Asamblea General de la ONU. No se trataría, entonces, ni de una visita oficial ni tampoco de una visita de Estado, como suele ocurrir en los encuentros de Chile con EE.UU. Además, no habría declaración en conjunto.

También hubo especial preocupación de que Piñera tomara distancia respecto de declaraciones controversiales que Trump pudiera emitir.
Así cuando el miércoles 26 el presidente de EE.UU. afirmó que en la situación de Venezuela “todas las opciones están sobre la mesa”, no descartando una intervención militar, Piñera afirmó pocas horas después que descartaba la injerencia armada.
La cita del viernes 28 entre ambos mandatarios duró una hora y 15 minutos.