Se subió a la van que transportaba a la comitiva de parlamentarios que lo acompañó este viernes para irse junto a ellos en el trayecto del hotel al aeropuerto de Nueva York para emprender rumbo a Washington. Ahí, el Presidente Sebastián Piñera les informó que el canciller Roberto Ampuero no iría a Holanda a escuchar, este lunes, el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya por la demanda que interpuso Bolivia contra Chile por una salida soberana al mar.

La decisión según indicaron en La Moneda la tomó el Mandatario hace algunos días, tras una conversación que sostuvo con Ampuero. Ahí, pese a que hace unos días se había confirmado su asistencia al fallo, ambos coincidieron en que lo más conveniente era que se mantuviera en Santiago, reforzando un diseño que apunta a separar la mirada técnica -que estará en la haya representada por el agente Claudio Grossman- de la política, que encabezará el propio Presidente Piñera en Santiago.

La decisión de Piñera fue comentada durante el trayecto aéreo entre Nueva York y Washington. Y al bajar del avión, finalmente fue el propio el titular de Relaciones Exteriores quien confirmó la determinación. “Es más importante estar con el pueblo de Chile”, dijo escuetamente.

Más tarde, Piñera abordó también la materia tras reunirse con su homólogo norteamericano Donald Trump. “Creo que lo mejor para nuestro país es que los tres poderes del Estado, el Presidente de la República, el presidente de la Corte Suprema y los presidentes de la Cámara y del Senado, recibamos juntos el fallo de La Haya el próximo lunes”, partió diciendo el Jefe de Estado, en referencia a la reunión programada para ese día en La Moneda.

Asimismo, aseguró que “si el Presidente de Bolivia va a ir o no ir a La Haya es una decisión de él. Nosotros no seguimos las líneas de otros presidentes, sino que hacemos lo que creemos es lo mejor para Chile”.

Un diseño cauteloso

En el gobierno aseguran que el nuevo diseño comunicacional se zanjó el lunes. Fue ese día que se decidió concentrar en Piñera las vocerías en la materia hasta que se conozca el fallo. Para después de la sentencia, en tanto, está contemplado el despliegue del canciller y de los parlamentarios vinculados al área de Relaciones Exteriores.

Varios episodios ocurridos esta semana fueron dando forma a este diseño. Por ejemplo, la decisión de Piñera de no abordar el diferendo durante su comparecencia ante la Asamblea de la ONU, a diferencia de lo hecho por Evo Morales el día anterior. Por otra parte, se definió que ni Ampuero ni Grossman realizarán vocerías.

La cancelación del viaje del canciller, aseguran en el gobierno, refuerza esta estrategia. Fuentes oficialistas aseguran que hay conciencia de que la decisión puede abrir un flanco, porque el ministro queda más expuesto a eventuales críticas. La definición, sin embargo, también se explica en la lógica de ceder protagonismo a la delegación boliviana, en el entendido de que son ellos los que tienen que hacerse cargo de las expectativas que han generado respecto a los efectos que tendrá el fallo.

Otras de las razones que esgrimen en el Ejecutivo es que el canciller se quedó para participar de la reunión que se realizará hoy en Antofagasta, donde junto a Piñera se reunirán con autoridades locales y transmitirán la postura chilena en la materia.

Pacto de Bogotá

En el equipo jurídico de La Haya respaldan el diseño cauteloso definido desde Palacio, el que aseguran también se vio reflejado en el lograr alinear a todos los actores políticos chilenos sobre la necesidad de aplazar la discusión de una eventual salida del Pacto de Bogotá.

Según fuentes de gobierno, el acuerdo -sellado por Piñera en la reunión del martes con parlamentarios y presidentes de partidos- da tranquilidad respecto al tono que podrían tener algunas voces que suelen ser más altisonantes en esta materia. Sobre todo, porque aseguran que la discusión sobre el pacto es inútil: Chile está adscrito a cerca de una decena de instancias que plantean condicionamientos similares en estos temas, como por ejemplo, La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial.

En el gobierno aseguran que todas las decisiones apuntan a concentrar “el peso de la prueba” en Bolivia, ya que ellos fueron los que generaron expectativas y deben hacerse cargo de ellas.
Respecto a lo que sucederá el lunes, en el gobierno y en el equipo jurídico están optimistas, aunque no descartan ningún escenario. Ni siquiera que la Corte decida reabrir discusiones que pudieran haber parecido zanjadas en la revisión de la excepción preliminar.

/gap