Mañana se cumple una semana de los incidentes registrados en Panguipulli, luego de que un sargento de Carabineros disparara y diera muerte al malabarista Francisco Martínez, en el marco de un control de identidad. El Ministerio Público imputó el delito de homicidio simple al uniformado y se desataron, nuevamente, profundas críticas a los procedimiento de la policía entre la oposición, e incluso, una parte del gobierno. Esto último, fuertemente resentido en el Alto Mando.

El dardo lo lanzó ayer la ministra de Desarrollo Social, Karla Rubilar, en una entrevista con Radio ADN. “Yo soy una convencida, y el presidente lo sabe, lo he conversado con él, de que sería vital tratar de tener una reformulación, una suerte de refundación de Carabineros, sobre todo en materia de orden público, tener una nueva policía en materia de orden público, mucho más especializada, con profunda capacitación en derechos humanos, con muchas herramientas en tecnología y de nuevos recursos para enfrentar esos desafíos que son tan complejos”, señaló.

En pocos minutos, el link con la noticia se compartió entre los WhatsApp de los 40 generales de la institución uniformada, y también entre los eslabones medios de mando. Y, como no, también llegaron al teléfono del general director de Carabineros, Ricardo Yáñez.

Yáñez está de vacaciones, pero sigue al tanto de los movimientos en la policía uniformada, especialmente tras los eventos del sur. Está en contacto permanente con el subdirector de la institución, quien lo subroga en el cargo, el general Mauricio Rodríguez.

Y aunque en un comienzo las palabras de Rubilar molestaron, sin extenderse más allá, a medida que la noticia crecía en comentarios, el general Yáñez decidió presentar al gobierno los reparos de la institución. El alto oficial tomó contacto con el Ministerio del Interior y manifestó la incomodidad de las filas uniformadas, y también las de él, personalmente.

Son dos cosas las que hirieron el fuelle interno de la policía uniformada: primero, que la crítica llegó desde un ministerio que para Carabineros no tiene vinculación con sus labores de orden público, dado que esto recae en el Interior.

Y lo segundo, tiene que ver con que “dolió” que sea el propio gobierno el que hable de “refundación”, siendo que los generales estiman que hace dos años vienen trabajando en la Reforma de Carabineros con el Ejecutivo, implementándose mesas de trabajo, unidades de coordinación, y reformulando protocolos de actuación y de auditoría a sus procesos internos. Todo lo anterior, agregaron las fuentes consultadas, en conjunto con el Ejecutivo.

Además, otra cosa que “sorprendió” en la policía fue que hace tres días, el Presidente Sebastián Piñera había respaldado la labor de Carabineros y destacado que se trabajaba en la “reforma” y no en la “refundación”. “Quiero expresar mi respaldo y apoyo a Carabineros de Chile que es una institución fundamental y es la primera línea en la defensa del orden público, la seguridad ciudadana, el Estado de derecho y la democracia”, dijo entonces el Mandatario.

En resumen, la idea de “refundación” es lo que crispó los ánimos en la policía uniformada, pues para el Alto Mando sí tiene que haber una reforma policial, que potencie los procesos de formación y mejore los protocolos de acción, pero no apuntar a desmantelar la institución.

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