Qué triste y sola está, Charles.

La plaza de San Marcos se inundará de nuevo, hoy desolada por tu adiós. El puente suspirará aún más y por el Gran Canal recorrerá un escalofrío de aguas apesadumbradas. En las balconadas de los palacios se desplegarán lienzos con las letras de tus canciones y en La Fenice cantarán quedo tu Bohemia como un himno. El Festival de Cine se abrirá con el cartel de tu cuerpo menudo al tiempo que se proyectarán todas tus películas y en los próximos carnavales dedicarán una hora de tristeza a tu recuerdo. En el cementerio judío del Lido, rezarán por ti y en la basílica de San Marcos se encenderán 300 velas en tu memoria. Esa ciudad con el alma más bella de Europa está hoy un poco más hundida y en las trattorias se brindará con grapa mientras cantan que hoy Venecia sin ti qué triste y sola está, Aznavour.

José A. Martínez Lamoca. Madrid