Lejos de correr riesgos y ser un equipo protagonista en ataque, Colo Colo solo intentó morir con dignidad en los cuartos de final de Copa Libertadores. El cuadro albo no encontró nunca la fórmula para hacer daño a Palmeiras y terminó su sueño internacional con un 2-0 (4-0 global) en contra.

La defensiva apuesta de Héctor Tapia con tres volantes de corte y un delantero funcionó solo unos minutos. Colo Colo controló el ataque de los brasileños en el mediocampo y casi no dio espacios a las figuras rivales. Sin embargo, la soledad de Jorge Valdivia y Lucas Barrios no permitió acercarse al objetivo final: descontar un marcador que ya estaba en desventaja.

Un tiro libre de Gabriel Suazo evitado por la defensa local y un disparo interrumpido desde fuera del área de Lucas Barrios era los únicos acercamientos. Pero lejos de un festejo. Palmeiras, al contrario, fue mucho más eficiente en el arco rival. Y no perdonó.

Claudio Baeza recién volvía a la cancha tras salir con molestias físicas en el 36′, cuando los brasileños encabezaron un contragolpe letal. Dudú encabezó la jugada, la defensa alba dejó todos los espacios posibles, y el futbolista disparó desde fuera del área para abrir la cuenta con un golazo.

Los minutos siguientes -antes del descanso- fueron aún peores para Colo Colo. Baeza no se recuperó y Héctor Tapia improvisó con el ingreso de Felipe Campos. Adelante, Juan Manuel Insaurralde perdió una chance increíble tras tiro libre de Gabriel Suazo. Fue la oportunidad más clara en todo el encuentro.

¿Cambió la fórmula en el complemento? Poco. Iván Morales ingresó por Julio Barroso, pero Palmeiras no dio chances. Colo Colo no se pudo conectar nunca y en el 52′, tras un penal que provocó Óscar Opazo, llegó el 2-0 con una definición impecable de Miguel Borja.

Así no hubo que esperar demasiado para que la estantería se viniera abajo, con un balón que pierden entre Barrios y Esteban Pavez y el ágil Dudú llevó hasta las redes de Agustín Orión. El mismo ariete fue protagonista del timbre al resultado, cuando desbordó a Óscar Opazo y le cobraron el penal que Miguel Borja cambió por gol.

De esta manera, los albos acumulan su sexta derrota consecutiva entre Campeonato Nacional y Copa Libertadores, registro que no tenían desde 1974. Una depresión futbolística que se tomó un respiro en la competencia continental, pero que en el torneo local lo tiene a pasos de salir de la zona de clasificación a copas internacionales.