No cabe duda de que la Astronomía está llena de sorpresas. Y la última fue la que se llevó un equipo de astrónomos de la universidad holandesa de Leiden mientras buscaba, en el último set de datos de la misión europea Gaia, estrellas de alta velocidad “expulsadas” de nuestra galaxia por el agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea. Pero en lugar de eso se encontraron con estrellas que se precipitaban hacia el interior (y no hacia el exterior) galáctico. Estrellas que, casi con toda seguridad, proceden de otras galaxias. El estudio acaba de publicarse en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

La imagen muestra la posición y dirección de las 20 estrellas de hipervelocidad detectadas por los astrónomos. Las flechas rojas corresponden a estrellas expulsadas de nuestra galaxia. Las naranjas indican estrellas que se dirigen hacia su interior
La imagen muestra la posición y dirección de las 20 estrellas de hipervelocidad detectadas por los astrónomos. Las flechas rojas corresponden a estrellas expulsadas de nuestra galaxia. Las naranjas indican estrellas que se dirigen hacia su interior

Las estrellas giran alrededor del centro galáctico a cientos de kilómetros por segundo, y sus movimientos contienen una gran cantidad de información sobre la historia pasada de la Vía Láctea. Pero hay algunas que se mueven mucho más deprisa. Las más veloces de todas reciben el nombre de estrellas de hipervelocidad, y se cree que comienzan su vida cerca del centro de la galaxia, para más tarde ser lanzadas hacia sus bordes exteriores por las interacciones gravitatorias con Sagitario A*, el enorme agujero negro de más de cuatro millones de masas solares que reina en el corazón de la Vía Láctea.

Hasta ahora, solo se había logrado descubrir un pequeño número de estrellas de hipervelocidad, pero el segundo set de datos recientemente publicado por la misión Gaia ofrecía una oportunidad única para encontrar más.

“De los siete millones de estrellas de Gaia con mediciones de velocidad 3D completas, encontramos veinte que podrían viajar lo suficientemente rápido como para escapar de la Vía Láctea”, explica Elena Maria Rossi, una de las autoras del nuevo estudio.

Sin embargo, los resultados obtenidos estaban muy lejos de lo esperado: “En lugar de volar alejándose del centro galáctico -afirma Tommaso Marchetti, coautor de la investigación- la mayoría de las estrellas de alta velocidad que observamos parecían correr hacia él. Y esas podrían ser estrellas de otra galaxia, zumbando través de la Vía Láctea”. De las veinte estrellas de hipervelocidad detectadas, en efecto, solo siete se alejaban del centro de la Vía Láctea. Las otras trece se dirigían hacia él a toda velocidad.

Señales de agujeros negros

En opinión de los investigadores, es posible que estos “intrusos galácticos” procedan de la Gran Nube de Magallanes, una galaxia relativamente pequeña que orbita la Vía Láctea, o incluso que vengan de una galaxia aún más lejana. Si ese fuera el caso, esas estrellas errantes llevan marcada la huella de su lugar de origen, y estudiarlas aquí, mucho más cerca de lo que estarían si aún estuvieran en su galaxia matriz, proporcionaría una información sin precedentes sobre la naturaleza de las estrellas de otras galaxias. Sería algo parecido a lo que hacen los científicos cuando estudian el material marciano que llega hasta la Tierra en forma de meteoritos.

“Las estrellas pueden acelerarse a altas velocidades cuando interactúan con un agujero negro súper masivo -explica Rossi-. Entonces, la presencia de estas estrellas podría ser un signo de tales agujeros negros en galaxias cercanas. Pero las estrellas también podrían haber formado parte de un sistema binario, y ser lanzadas hacia la Vía Láctea cuando sus estrellas compañeras explotaron en forma de supernova. De cualquier manera, estudiarlas podría decirnos más acerca de este tipo de procesos en galaxias cercanas”.

Sin embargo, como suele suceder en ciencia, existe también una posible explicación alternativa: las estrellas hiperveloces detectadas por los investigadores podrían proceder del halo de nuestra propia galaxia, y haber sido empujadas hacia el interior por la interacción con alguna de las galaxias enanas engullidas por la Vía Láctea a lo largo de su dilatada existencia. La única forma de saberlo sería obtener información adicional sobre la edad y la composición de esas estrellas.

Por eso, el equipo se propone ahora utilizar varios telescopios terrestres para recabar más datos que ayuden a determinar con más certeza la naturaleza y la procedencia de las trece estrellas hiperveloces que van “en dirección contraria”. Además, durante la década de 2020 está prevista la publicación de dos nuevos sets de tatos de Gaia, algo que proporcionará información nueva y más precisa sobre un número todavía mayor de estrellas.

“Eventualmente -explica Anthony Brown, otro de los autores del estudio y presidente del Consorcio de Procesamiento y Análisis de Datos de Gaia-, esperamos mediciones de velocidad en 3D completas de hasta 150 millones de estrellas. Y eso ayudará a encontrar cientos, o miles de estrellas de hipervelocidad, a comprender su origen con mucho más detalle y a utilizarlas para investigar el entorno del centro galáctico, así como la historia de nuestra galaxia”.

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