Tras el fallo favorable a Chile en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en el marco de la frustrada demanda marítima de Bolivia contra nuestro país, el tema se ha transformado en el principal tópico del mundo político altiplánico, el que podría determinar quién asumirá la primera magistratura de ese país, tan solo por la popularidad que este punto provoca cada vez que se acercan elecciones. 

El más reciente coletazo del veredicto que determinó que Chile no tiene que negociar con Bolivia sobre un acceso soberano al mar, fueron las declaraciones de ex presidente de ese país y candidato para el período 2020-2025, Carlos Meza, quien dio un duro golpe a su principal contendor, el presidente Evo Morales, tras reconocer el dictamen y señalar que “se respete el derecho internacional”. 

Debe respetar el fallo porque Bolivia insistió permanentemente, suponiendo que iba a ganar el caso, y le dijo a Chile, antes del fallo, que debía acatarlo cualquiera fuese el resultado”, señaló el ex mandatario (2003-2005) boliviano, reconocido por los medios de su país como anti chileno. 

Cabe recordar que Meza, durante su mandato, fue el protagonista del recordado incidente internacional con Chile durante el gobierno de Ricardo Lagos, quien ofreció públicamente” relaciones aquí y ahora”, emplazando a Meza al diálogo. 

 “No veo ninguna razón que explique o justifique que ahora digamos lo contrario”, agregó el político, periodista e historiador, en un claro giro en su discurso. 

A través de YouTube, quien fuera vocero de la causa boliviana en La Haya, señaló que “es digno para nuestro país aceptar lo que la Corte ha dicho”, en un firme rechazo al desconocimiento del fallo expresado por Evo Morales, quien declaró, minutos después del pronunciamiento de los jueces, que “he decidido personalmente que voy a enviar una carta demostrando las contradicciones, las partes considerativas y su decisión de no acompañar hacer justicia a Bolivia”. 

Sobre los argumentos presentados por Bolivia para defender su posición, Meza señaló que eran “consistentes” y que el problema no estuvo en “un equipo jurídico que no entendiera si teníamos un corpus adecuado o no”, si no que “el momento, la oportunidad en que la CIT decide y da una respuesta a nuestra causa no es la adecuada”. 

“Lo que Bolivia estaba planteado no era un caso tradicional de límites. Este era un fallo de una trascendencia histórica, porque marcaba una posibilidad de transformación del derecho internacional””, explicó Meza, quien piensa que el fallo responde a la intención de la Corte de inclinarse en favor de las garantías que debe entregar para mantener la seguridad jurídica internacional.