Desde el año 2010, el estudio de la parálisis cerebral, liderado por la doctora estadounidense Joanne Kurtzberg de la Universidad de Duke, ha llevado al desarrollo de un protocolo médico seguro, eficaz y autólogo llamado Células autólogas de la sangre del cordón umbilical y placenta para la encefalopatía hipóxica-isquémica, cuyos resultados han mejorado la calidad de vida de quienes la padecen.

 

En el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Parálisis Cerebral (6 de octubre) la masificación de esta terapia se hace más requerida en el mundo, considerando que hoy los tratamientos se centran principalmente en el manejo de secuelas con terapias físicas, medicamentos y cirugía. Sin embargo, no hay terapias para tratar la lesión cerebral subyacente. En América latina, Argentina ha comenzado una campaña desde la sociedad civil para que este protocolo sea una realidad y esté disponible en las clínicas y hospitales de ese país.

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“Existen células en la sangre del cordón umbilical llamadas monocitos que envían señales al cerebro e instruyen a las células del propio cerebro a reparar conexiones dañadas. Con los resultados hemos demostrado que los niños con parálisis cerebral que han sido infundidos con su propia sangre de cordón mejoraron sus funciones motoras. Estamos cerca de lograr que esto se vuelva masivo”,  explica Joanne Kurtzberg.

 

El doctor Alejandro Guiloff, director médico de VidaCel, agrega que “la ventaja de las células madre es que tienen capacidad antiinflamatoria e inmunomoduladoras. Se pueden adaptar al tejido dañado y generar nuevas células. No solamente reducen la inflamación causada por la falta de oxígeno, sino que también se amoldan al tejido y ayudan a regenerar lo que está dañado”.

 

Según los expertos, a un año del tratamiento, los cambios que se observan han impactado positivamente en la calidad de vida, por ejemplo, pasar de comer sólo líquidos a incluir alimentos más consistentes en la dieta, fijar la vista o tener una mejor movilidad, lo que significa un gran avance para los pacientes y un apoyo para las familias.

 

“Este progreso de la medicina releva el valor que tienen las células madre del cordón umbilical, la fuente más rica y pura de células madre que hay en nuestro organismo. Este material biológico puede marcar la diferencia en una situación compleja de salud de nuestra familia. Cuando decidimos no guardar o no donar estas células, estamos desperdiciando un material esencial”, concluye Guiloff.

 

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