Solo 85 de los 155 diputados y diputadas que conforman actualmente la Cámara Baja tenían la edad suficiente para votar en el plebiscito que el 5 de octubre de 1988 terminó, a través de las urnas, con 17 años de dictadura cívico militar.

Un conteo realizado por La Tercera arrojó que 64 de ellos -equivalentes al 41%- aún no cumplían la mayoría de edad para sufragar en el proceso electoral en que se impuso el No y hoy tienen menos de 48 años.

Si bien los parlamentarios de esa generación van desde la UDI al Frente Amplio, en su mayoría, se concentran en este último bloque que logró obtener 20 escaños en el Congreso tras el debut del nuevo sistema electoral proporcional que puso fin al binominal.

Asimismo, la Cámara Baja cuenta con seis diputados y diputadas que al momento del plebiscito aún no nacían. Se trata de los parlamentarios del Frente Amplio Camila Rojas (IA), quien nació en 1991 y tiene 27 años; la diputada Catalina Pérez (RD), que cumplirá en diciembre 28 años; la diputada de Izquierda Libertaria, Gael Yeomans, quien nació solo dos meses después del plebiscito, el diputado Jorge Brito (RD), quien nació en enero de 1990; el diputado autonomista Diego Ibáñez, quien cumplirá 30 años en enero del próximo año; y el legislador más joven de la bancada socialista, Juan Santana (29).

Para la mayoría de los diputados que nacieron en los meses o años posteriores al 5 de octubre de 1988, la gesta del plebiscito es valorada como un “hito histórico” que permitió el paso a la democracia. Sin embargo, en su mayoría, tienen una visión crítica de lo ocurrido durante la transición que lideró la ex Concertación.

Para el diputado Ibáñez, por ejemplo, “el plebiscito fue producto de una coalición de fuerzas sociales y políticas que permitieron el retorno a la democracia”. No obstante -agrega- “hubo una exclusión también de gran parte de aquellos que lograron la victoria del No, durante el proceso de transición, que tuvo como objetivo perpetuar un modelo económico, particularmente, en lo relativo al plan laboral, a las AFP, a la política de concesiones, a la privatización de los derechos sociales, lo que hoy no convence a las nuevas generaciones”.

En la misma línea, Rojas asegura que pese a que valora la organización política y social que permitió el triunfo del No, tras el retorno a la democracia “el modelo económico que se vio fortalecido fue el del país que votó por el Sí”.

“Y por eso el desafío es construir la alegría para que esta democracia sea con derechos”, agrega.

Una visión distinta tiene el diputado Santana. Para el socialista “lo que ocurrió el 5 de octubre de 1988 fue la expresión de años de lucha que tuvieron distintas generaciones de nuestro país. En donde, por cierto, ninguna de ellas se puede autoarrogar el protagonismo de este proceso que fue histórico”.

Sobre la visión de sus pares del Frente Amplio, señala que es una “lectura errada” porque “la historia no parte con su llegada al Congreso, parte con 17 años de dictadura en donde se desmantelaron las instituciones políticas en nuestro país, en donde hubo luchas, en donde murieron miles de personas (…) entonces quien pretenda pensar que luego de una dictadura se va a estabilizar un sistema democrático y económico de manera simultánea está totalmente equivocado”.