Este viernes no era un día cualquiera para el expresidente Ricardo Lagos. Desde temprano, quien jugó un rol fundamental en la lucha por la recuperación de la democracia, se preparó para iniciar una jornada colmada de actividades para conmemorar el plebiscito que le permitió a la oposición, hace 30 años, derrotar al régimen de Augusto Pinochet en las urnas.

A primera hora el exmandatario recorrió junto a figuras como Andrés Zaldívar (DC) y Alejandro Goic (PS) el Museo de la Memoria y los DD.HH., para luego participar del foro “A 30 años del triunfo del No: reflexión y debate en torno al Chile de la transición”, actividad organizada en la Universidad de Chile.

Fue en ese contexto, que en un panel -integrado por el rector de esa casa de estudios, Ennio Vivaldi; la ex senadora Carmen Frei (DC); el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales, Manuel Antonio Garretón; el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue (PC); el sociólogo Carlos Ruiz (IA) y la presidenta de la FECh, Karla Toro (IA)-, Lagos hizo una enérgica defensa sobre el proceso de transición democrática que lideró la entonces Concertación.

“Sí señor, todo lo que ha ocurrido tuvimos que hacerlo con Franco vivo, esa es la diferencia, pero junto con Franco vivo, digámoslo, cuánto fuimos capaz de avanzar en las otras materias”, sostuvo aludiendo al hecho de que Pinochet siguió como comandante en jefe del Ejército tras el plebiscito.

Y agregó: “La democracia es un proceso que se construye sobre la base de lo callante. ¿Cuántos estudiantes había en los 90? ¿Cuántos hay hoy día?; ¿Cuántos pobres había antes y cuántos hay hoy día?; ¿Qué ha pasado con los índices de desigualdad?”.

Sus palabras buscaban reivindicar el rol de los gobierno de la Concertación, tras un debate en el que su visión fue minoritaria. De hecho, fue una enérgica respuesta a las críticas que todos los presentes hicieron al proceso de la transición en que se cuestionó la “negociación entre élites”, la mantención y administración del modelo económico heredado de la dictadura y la deuda en materia de verdad y justicia que -según Frei, Jadue, Garretón, Toro y Ruiz- sigue pendiente.

“Cuando uno toma conocimiento de que a 30 años del No (…) la gente se ha desafectado de la política, ha dejado de participar, ha dicho que todas las promesas que se le hicieron están todavía al debe y hemos llegado a porcentajes de participación que son vergonzosos, no podemos estar contentos”, reflexionó antes Jadue.

En la misma línea, Ruiz había señalado que, pese a valorar el proceso, lo que ocurrió tras el 5 de octubre fue un “divorcio” entre la ciudadanía y la élite gobernante. “A lo que de alguna manera conduce es a una utopía elitaria de política sin sociedad. Eso de alguna manera se enquistó en algunas capas y sigue después de muchos años de democracia. Y es tal el dilema que conduce un divorcio entre sociedad y política que padecemos actualmente y que está en el centro del agotamiento de la política”, advirtió, agregando que “es muy importante que con el peso que tiene esta fecha nos hagamos cargo de eso”.

Mientras que Frei, además de destacar la unidad que permitió la derrota de Pinochet por esos años, había advertido que “sin duda nuestro país tiene una deuda en materia de DD.HH.”.
“No puedo dejarme amedrentar”

-Gracias, presidente -interrumpió la moderadora, Faride Zerán, advirtiendo a Lagos que ya había alcanzado el tiempo de su intervención.

“No, es que ahora voy a hablar lo siguiente”, siguió el ex jefe de Estado, subiendo el tono. “Es un proceso de entender los sistemas democráticos. Lo que ahora se demanda, cuando usted lo compara con lo que había en el Chile de 30 años atrás, no tiene parangón. Ahora, lo que ahora se demanda es la tarea de las generaciones actuales. ¿Y por qué lo demandan? Porque hay una democracia que estamos construyendo entre todos. Y eso es lo importante”, agregó.

Fue en ese momento que dos de los presentes interrumpieron la intervención del exmandatario y lo increparon. “No venga a hablar usted de democracia”, le gritó uno de ellos. “Nos ha violentado durante años. Basta de mentiras, basta de circos”, decían mientras Lagos los acusaba de estar “provocando”.

Y visiblemente molesto, el exmandatario tomó el micrófono y advirtió a su audiencia: “He sido invitado a este foro porque creo en la universidad, y si en esta casa de estudios lo que se hace es no respetarnos, entonces no hemos aprendido en estos años. Estuve al frente de una lucha, tengo orgullo de lo que hice, pero lo que no puedo es dejarme amedrentar. Sabía que iba a ocurrir esto, algunos me dijeron que no viniera, pero era el triunfo de quienes usan estas prácticas (…) Así no se construye un país”.

En otros pasajes de su alocución, Lagos defendió los avances en materia de DD.HH. durante los últimos 30 años. “¿Cuántos países latinoamericanos tienen informe Valech? ¿Cuántos países latinoamericanos tienen jefes de la CNI y la DINA en la cárcel? ¿Cuántos países latinoamericanos tienen la cuarta parte de lo que se ha hecho en Chile? Que falta mucho en verdad y justicia, estoy con Carmen Frei, por supuesto que falta, pero calma”, sentenció, antes de partir a un almuerzo organizado en el Círculo Español por los miembros del comando del No.

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