El régimen de Venezuela anunció esta semana una reestructuración del petro, la criptomoneda con la que busca eludir sanciones financieras de Estados Unidos,apenas seis meses después de su lanzamiento y en medio de cuestionamientos a su viabilidad.

“¡Empieza una nueva etapa del petro!”, dijo el dictador Nicolás Maduro en un acto transmitido en cadena de radio y televisión.

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Maduro dijo que Venezuela espera negociar muy pronto todo su petróleo y derivados en petros y afirmó que las aerolíneas internacionales que arriben al país deberán pagar el combustible que requieran en la criptomoneda.

El dictador señaló que la medida se aplicará de “manera inmediata” para la aviación internacional.

“Está legalizado el uso del petro como unidad de cuenta, como moneda venezolana”, expresó el mandatario al anunciar que partir de ahora las autoridades locales permitirán la venta de inmuebles, el pago de los hoteles, la compra de boletos aéreos internacionales y el cobro de los impuestos de salida y otros servicios aeroportuarios en la criptomoneda venezolana, que será comercializada a través de seis casas de cambio internacionales.

Maduro firmó un nuevo ‘white paper’ (hoja de ruta) de la criptomoneda, con cambios en su funcionamiento y emisión y los recursos que la respaldan. El gobierno sigue fijando su precio en 60 dólares.

El petro tendrá ahora su propio ‘blockchain’, base de datos cifrada que registra y valida cada operación con criptoactivos.

“Estamos poniendo en marcha el blockchain nacional del petro, (…) desarrollado por profesionales y científicos venezolanos”, manifestó el gobernante socialista.

En su lanzamiento, con una preventa privada en febrero y una oferta inicial pública en marzo, el petro funcionaba sobre un blockchain de la criptoplataforma NEM.

Maduro aseguró además que el petro ya no solo estará respaldado en un campo de la Faja Petrolífera del Orinoco -mayor reserva de crudo del mundo-, sino en oro, diamantes, hierro y aluminio.

La hoja de ruta ratifica una emisión de 100 millones de petrosLa fracción que el Estado se reserva pasó de 17,6% a 51%.

Sin embargo, el documento agrega que “el petro contará con tantas emisiones a como haya lugar en relación a las reservas fijadas como respaldo, en un lapso de 10 años”.

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