El pasado 21 de mayo Rafael Garay quedó en libertad condicional luego de acudir a la Corte Suprema con documentos presentados por su defensa que avalan el interés del ingeniero comercial en reintegrarse a la sociedad.

Según consignó La Tercera, el empresario, que fue condenado por el delito de estafa reiterada contra 29 personas por un perjuicio total de $1.300 millones, le comentó a la trabajadora social encargada de hacerle peritajes para su proceso de reinserción que ha tenido acercamientos con Netflix para llevar su historia a la pantalla chica.

Los documentos

La abogada de Garay, Linda Catalán Appelgren, presentó un informe que fue realizado por Marisol Rodríguez, socia de Pericia Social, firma que elabora informes judiciales. También puso a disposición otro documento del sicólogo Juan Carlos Cárdenas.

En el informe de la trabajadora social, Garay dio a conocer el interés de Netflix en su historia. Sin embargo, no logró llegar a un acuerdo, pero sostuvo que la idea era retomar las conversaciones una vez fuera del penal.

“Tengo un plan para devolver el dinero a las 29 víctimas. Escribí un libro y ya tuve un acercamiento con gente de Netflix. Les dije que no, para tener otras instancias de negociación una vez fuera”, afirmó.

En su decisión también influyeron los testimonios en el juicio en su contra: “A muchas víctimas no las conocía. Empatizar con otros. Me dolió escuchar relatos, no sólo por daño patrimonial, sino que moral. Ellos perdieron la confianza. Ese daño es irreparable y profundicé en la construcción del daño causado. Antes era algo teórico, porque cometí un delito tipificado. Merezco lo que pasó. Era lo que correspondía”, explicó.

Planes a futuro

En el mismo documento, el ingeniero indicó que: “el alcoholismo es una enfermedad crónica, debo ocuparme siempre, tomar resguardos. Cuando estuve fuera, Mauricio Droguett (psiquiatra), me vio en aquel momento. Mi idea es seguir el tratamiento con él. Obviamente necesito generar lucas para financiarlo y también seguir terapia psicológica. Tengo una estructura mental rígida”.

También afirmó que su plan una vez fuera del penal era retomar sus estudios y preparar su tesis doctoral en la Universidad de Lleida en España. “Mi idea es reunir el pago para habilitar la continuación de mis estudios y que me asignen un tutor desde España”, precisó.

De acuerdo a Garay sus estudios calzan con su proyecto laboral, ya que desde febrero las empresas cuentan con una nueva forma de tributar y por esos días le ofrecieron trabajo en una consultora de contabilidad.

Marisol Rodríguez explicó que la mayor preocupación del condenado previo a dejar el penal era “la exposición pública”, aunque “tampoco fue excesivo el acoso durante los 10 días que estuvo en libertad en diciembre de 2017”.

Relación con su familia

Según Pericia Social, en el recinto penitenciario Garay se acercó al mundo espiritual, fortaleciendo el vínculo con su madre, relación que se había resentido debido a la separación de sus padres. A la edad de 10 años el ingeniero debió ir a vivir con su padre, Aquiles Garay Vera, quien era 24 años mayor que su madre y falleció en 2014.

“La herramienta del perdón es importante. He sostenido conversaciones con un pastor evangélico. Uno estando preso se hace preguntas. No diría que soy creyente, pero ahora creo que existe algo superior. Antes era absolutamente ateo”, manifestó.

En la mejoría de la relación con su madre y su hermana mayor María Soledad (47) influyó su pareja Antonella, quien le explicó que si mantenía rencillas con su familia se las podía traspasar a su hijo. Esto, debido a que su madre viajaba de manera mensual desde Concepción a visitar a su nieto y durante un año entregó de manera regular la suma de $150.000 y $250.000 para los gastos de Rafael y su hijo.

“Se relata que el vínculo filial se resintió, dado que con la señora Nivia Pita el contacto se redujo significativamente cuando se fue a vivir con el padre, en tanto en el corto período en el que estuvo a cargo de aquella, entre los horarios de trabajo y su nueva pareja, no quedaba mayor tiempo para él. Por otro lado, con el señor Aquiles Garay, su avanzada edad (cerca de 70 años) constituía un obstáculo importante para relacionarse y recibir apoyo”, sostuvo el documento.

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