Rafael Garay fue declarado culpable del delito de estafas reiteradas contra 29 clientes, a quienes engañó entre 2011 y 2016 con su empresa de asesorías Think & Co, con la cual se apropió de 1.300 millones de quienes le entregaron su dinero.

Al inicio de la sesión, el ingeniero comercial reconoció los actos que se le inculpaban. “Los últimos 10 ó 15 años he vivido mi vida de manera desastrosa. En mi vida personal, particular, he vivido de mala manera”, dijo.

Además, aprovechó la oportunidad para “ofrecerles disculpas públicas a esas personas que salieron heridas” y reconoció que  está en esta situación por los actos que cometió: “Tengo que hacerme responsable de lo que hice”.

La sentencia de la condena se hará pública el jueves 18 de octubre, a las 11:00 horas. Por dichos delitos, el Ministerio Público pide 6 años de cárcel.

El engaño de Garay consistía en la promesa de darle a sus clientes un retorno cercano al 18% anual, exigiendo una comisión del 7%. Sin embargo, en su última declaración reconoció haber engañado y que las utilidades de las inversiones eran ficticias, aclarando que sólo operaba en casos de asesorías y consultorías. “Las utilidades eran ficticias, las cartolas que envié eran ficticias, tomé dinero de algunas personas y las entregué a otras”, dijo en ese entonces.

El profesional escapó a Europa, con la justificación de que iría a tratarse un masivo cáncer que tenía en el cerebro. “Dije que estaba enfermo (en un mensaje), lo que era una mentira asquerosa, para encubrir que me iba a suicidar ese día, si hubiera funcionado esta conversación no tendría sentido, porque no existiría”, manifestó.

Garay confesó que gran parte del dinero lo gastó en autos de lujo, alcohol y fiestas. Una vez que se desenmascaró el engaño, fue extraditado desde Rumania. Una vez que llegó a Chile, fue trasladado al Anexo Capitán Yáber, donde se encuentra en prisión preventiva hasta ahora.