La nave «New Horizons», de la NASA, es una intrépida y veloz exploradora que a partir de 2015 revolucionó la astronomía al sobrevolar las proximidades de Plutón, el denostado y lejano planeta enano. Sus observaciones transformaron un mundo desconocido en un planeta con una geología compleja e interesante. Desde entonces, la sonda ha estado internándose en las profundidades del espacio, a una velocidad de más de 50.000 kilómetros hora. Se dirige a 2014 MU 69, un objeto helado del cinturón de Kuiper, que mide entre 30 y 45 kilómetros de largo, y que fue rebautizado como Ultima Thule. Su nombre hace honor a «Thule», un término que aparece en fuentes clásicas para referirse normalmente a una isla, en un norte lejano e inalcanzable.

Representación de la sonda New Horizons pasando a poca distancia de Ultima Thule
Representación de la sonda New Horizons pasando a poca distancia de Ultima Thule

La semana pasada, la sonda New Horizons ha efectuado una última maniobra para acercarse a esta última frontera. Los ingenieros de la NASA encendieron los motores de la sonda durante tres minutos y medio para ajustar su trayectoria. El objetivo es asegurarse de que este aparato, del tamaño de un piano de cola, pase a solo 3.500 kilómetros de Ultima Thule. La tarea puede parecer trivial, pero dista de serlo: este objeto está a 6.600 millones de kilómetros de la Tierra, una distancia que la luz tarda en recorrer más de seis horas, y apenas mide unas decenas de kilómetros de largo.

Tal como ha informado la NASA en un comunicado, los ingenieros del centro de operaciones del Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins, en Laurel, Maryland, comenzaron la maniobra a las 16.20 (hora española) del pasado día 3 de octubre. El aparato aumentó su velocidad ligeramente y modificó su trayectoria, cuando se encontraba a unos 6.350 millones de kilómetros de la Tierra.

Una cita a seis horas luz

«Gracias a esta maniobra vamos a llegar en hora a hacer la exploración más lejana de toda la historia, a miles de millones de kilómetros de Plutón», ha dicho Alan Stern, investigador principal de la misión New Horizons y científico en el Southweast Research Institute. «Casi suena a ciencia ficción, pero no lo es», enfatizó.

Si todo va bien, la sonda hará la exploración in situ más lejana de un objeto el 1 de enero de 2019.

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