El 24 de septiembre fue la última vez que la familia de Slavko Yaksic Besoaín (29) tuvo contacto con él, desde la Provincia de Kwazulu-Natal, en Sudáfrica.

La familia relató que en esa fecha, el joven ingeniero civil de la U. Católica, al que apodaban “Kako”, les contó a sus cercanos que estuvo “un par de días en una comunidad cristiana que recibe gente en situación de calle y con problemas de adicciones. Me aceptaron unos días. Me hizo muy bien”.

Luego de ello se le perdió el rastro. Comenzó a ser buscado por la policía en Sudáfrica, con el apoyo de un investigador privado que contrató su familia. En paralelo, sus cercanos iniciaron una campaña en redes sociales para encontrarlo.

Eso hasta hoy, cuando el Ministerio de Relaciones Exteriores confirmó la muerte de Slavko, cuyos restos fueron reconocidos por su padre en una morgue en Ladysmith, en la zona de Kwazulu-Natal. En un comunicado, se informó que “las causas de muerte se investigan, pero las autoridades locales apuntan a participación de terceros, debido a dos heridas cortopunzantes”.

Según antecedentes entregados a la Cancillería por Sergio Yaksic, padre del fallecido, el cuerpo fue hallado el pasado 13 de octubre por un transeúnte. Su data de muerte estimada sería el 28 de septiembre. “Presenta signos de haber sido asaltado y tenía dos heridas cortopunzantes en el plexo solar”, dijo el padre en un mensaje enviado hoy a la familia. También encontró su identificación, tarjetas de crédito y pertenencias que demuestran que estaba acampando. Robaron su mochila, celular y pasaporte. El lunes, el padre iniciará los trámites para repatriar los restos de Slavko.

“Mi Kakito. Me dio tantas alegrías en 29 años, que no me puedo sentir triste de lo que vivimos todo este tiempo. Como él decía: practicar el desapego te hace más feliz”, dijo Sergio a sus cercanos hoy.

El canciller Roberto Ampuero expresó sus condolencias a la familia y señaló que “como Cancillería seguiremos trabajando junto al padre de Slavko para acompañarlo en las gestiones”.

Viaje

El viaje del chileno a África se inició el 2 de agosto pasado. Junto a Emilia, su pareja, aterrizaron en Johannesburgo, donde estuvieron juntos los primeros 10 días. Ella volvió a Chile al terminar sus vacaciones, mientras que el joven profesional continuó su recorrido por ese país.

El 12 de agosto, Slavko viajó solo rumbo a Durban, para luego iniciar una ruta por la costa desde Durban hacia Hluhluwe, una pequeña ciudad al norte de Kwazulu-Natal, desde donde se comunicó por última vez con sus cercanos.

Las alarmas sobre su paradero se encendieron el 10 de octubre. Ese día no abordó el vuelo de la aerolínea Latam que lo traería de regreso a Chile, iniciando una búsqueda que su familia dio por concluida hoy.

“Slavko no ha muerto, esta de viaje en un lugar donde lo quieren y valoran, conociendo nuevas culturas, nuevas personas y haciendo que la gente sea feliz al estar con él”, relató el padre en un correo electrónico, y añadió que agradece públicamente la colaboración realizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores.

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