Este año, la OMS ha enfocado el Día Mundial de la Salud Mental en los jóvenes, lo que no es una decisión al azar, considerando que la mitad de las enfermedades mentales comienzan antes de los 14 años, incluyendo uno de sus trastornos más graves y estigmatizados: la esquizofrenia.

En este sentido, el Dr. Eduardo Durán, psiquiatra y profesor de la Facultad de Medicina Sur de la Universidad de Chile, es uno de los principales especialistas en promover la detección temprana, enfatizando la importancia de que el entorno más cercano del joven esté atento a los primeros síntomas para tomar acciones antes de que se produzca el deterioro cognitivo. “Sucede lo mismo que con el cáncer: la enfermedad tiene un buen pronóstico cuando se detecta y se detiene el proceso biológico en etapas tempranas”, asegura.

Llegar a tiempo a consultar y controlar la sintomatología con psicofármacos, permite que el paciente comience su rehabilitación. “Hoy existen medicamentos y moléculas altamente refinados, totalmente compatibles con la vida normal. Por ejemplo, la innovación más reciente son los fármacos de acción prolongada, que se inyectan una vez al mes, reduciendo hasta en 90% el riesgo de recaída, situación que lamentablemente ocurre con los medicamentos de toma diaria”, explica el psiquiatra, quien en sus 45 años de práctica clínica, ha tenido casos exitosos de pacientes esquizofrénicos que, gracias a un tratamiento y rehabilitación oportunos, han podido recuperar su autonomía y capacidades psicosociales; incluso estudiar, trabajar y tener familia, como cualquier persona.

Actualmente, el Dr. Eduardo Durán está realizando un estudio clínico en la población escolar normal entre 12 y 16 años, para investigar los síntomas más tempranos en la detección de este cuadro psicótico, para compararlo con aquellos que empiezan precozmente la enfermedad.

En la adolescencia se producen muchos cambios que pueden causar estrés o aprensión. El Día Mundial de la Salud Mental 2018 nos advierte que en la actualidad se suman nuevos factores, como un entorno altamente exitista, el abuso de alcohol, drogas o las tecnologías en línea, que pueden llegar a exponer seriamente la salud mental de nuestros jóvenes. El psiquiatra explica que esto ha provocado el aumento de descompensaciones o cuadros psicóticos, por lo que el rol de la familia es fundamental. “Hay que estar alerta y evitar minimizar conductas que muchas veces se atribuyen a propias de la edad, pero que no son normales, como un quiebre en la conducta global, una merma abrupta del rendimiento académico, aislamiento social y aparición de trastornos del pensamiento, como ideas distintas, inusuales o ráfagas alucinatorias ocasionales”.