En el mundo político, las reacciones fueron disímiles. La diputada Carmen Hertz (PC) valoró las destituciones, pero advirtió que es necesario tomar otras medidas, por ejemplo, “el Presidente debiera exigir el retiro de los símbolos que recuerden o enaltezcan a criminales de lesa humanidad”, en referencia a la estatua de José Toribio Merino que tiene la Armada.

La senadora Isabel Allende (PS) advirtió que “no es aceptable que se le haga un homenaje a quien ha sido condenado sucesivamente por la justicia por ser el principal responsable de numerosos crímenes”. Esto, ya que Krassnoff suma cerca de 642 años de condena, por su participación en un centenar de crímenes y torturas.

Para la diputada Ximena Ossandón (RN), el Ejército honró “su principio no deliberante y tomó medidas que corresponden a una institución republicana: en los cuarteles no se hace política ni homenajes, menos a personas juzgadas por actos de lesa humanidad”.

Por contraparte, el senador Iván Moreira (UDI) planteó que “el Ejército no tiene responsabilidad en un acto que era estrictamente deportivo y que se les fue de las manos a los organizadores, en donde se produjo esta situación que fue imprudente. Estas cosas terminan perjudicando al Ejército, porque tiene que seguir dando explicaciones del pasado”.

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