Se suman nuevas piezas al puzzle que ha provocado la desaparición del periodista saudita Jamal Khashoggi en el consulado de su país en Estambul. Funcionarios turcos dijeron a la cadena qatarí Al Jazeera que el columnista fue cortado en pedazos y que esa operación -realizada por el médico Saleh al Tubaiqi- tomó siete minutos y contó con la presencia, durante un tiempo limitado, del cónsul saudita, Mohammad Al Otaibi. De acuerdo con esta versión, el médico que estaba escuchando música, le aconsejó a sus colegas que hicieran lo mismo durante el procedimiento. Todo esto se encontraría registrado en una grabación.

El sitio web británico Middle East Eye, señaló que Khashoggi fue arrastrado desde la oficina del cónsul general a una habitación contigua, donde pusieron su cuerpo sobre el escritorio y lo comenzaron a cortar mientras aún estaba vivo. Los gritos del periodista habrían sido escuchados por el personal y cesaron cuando le aplicaron una sustancia que aún se desconoce.

Tras ser cercano a la monarquía saudita, el periodista se volvió un férreo crítico del príncipe heredero saudita Mohamed Bin Salman, luego que éste fuera adquiriendo más poder. Se autoexilió el año pasado en EE.UU. y escribía columnas en el diario The Washington Post. Ingresó el 2 de octubre al consulado saudita en Estambul en busca de un documento para casarse y -según su novia- nunca salió.

Arabia Saudita ha negado las acusaciones y sostiene que Khashoggi abandonó el consulado a los pocos minutos. En una entrevista con Bloomberg -divulgada el viernes 5- el príncipe Bin Salman dijo que permitiría a los investigadores turcos que pesquisaran el consulado saudita “porque no tenemos nada que ocultar”.

Las últimas revelaciones se conocieron luego que el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, se reuniera con el príncipe heredero saudita. Tras ese encuentro, el jefe de la diplomacia estadounidense dijo que Riad está de acuerdo en realizar una investigación “exhaustiva” para aclarar la desaparición de Khashoggi. Se espera que Pompeo llegue este miércoles a Turquía, donde un equipo turco- saudita está llevando a cabo investigaciones.

El Presidente Donald Trump, por su parte, dijo que el príncipe le aseguró que no sabe qué pasó. “Acabo de hablar con el príncipe heredero, que negó por completo tener conocimiento sobre lo que ocurrió en su consulado turco”, escribió en Twitter.

Según CNN, que citó dos fuentes anónimas, Arabia Saudita habría preparado un informe para tratar de minimizar su implicación en la desaparición de Khashoggi. El reporte reconocería la muerte del periodista -que el sábado cumplió 60 años- durante un interrogatorio que salió mal. Para The Wall Street Journal, esto permitiría a la familia real “deshacerse de una implicación directa” en la muerte del columnista.

La policía turca trabaja contra el tiempo para esclarecer los hechos. La noche del lunes, registraron durante ocho horas el consulado y se llevaron distintos elementos, según un responsable presente en el lugar, citado por la agencia France Presse. Y anoche, la policía ingresó a la residencia del cónsul saudita, situada muy cerca del consulado, para registrarla. Según el canal turco TRT World, los funcionarios sauditas se negaron a abrir una “casa interior”, por lo que se detuvo el registro.

En medio de esta investigación, el cónsul Al Otaibi abandonó Estambul rumbo a Riad, informó el sitio del diario Habertürk. El Presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo que algunas áreas del consulado acababan de ser pintadas y que la policía había encontrado evidencia de materiales tóxicos.

Según el diario The Guardian, los funcionarios turcos dijeron que los forenses tienen un interés especial en el jardín de la residencia del cónsul, donde se cree están los restos de Khashoggi y también estarían enfocados en un garage que se encuentra bajo el inmueble.