Así como la derrota ante Perú puede ser considerada la peor actuación de Chile en la era Rueda, el triunfo obtenido en Querétaro ante México perfectamente puede ubicarse dentro de los mejores partidos jugados por “la roja” desde un buen tiempo a esta parte.

Porque esta vez la selección mejoró en todos los aspectos: en actuaciones individuales, en su rendimiento como conjunto, en aplicación, entrega y fundamentalmente en aspectos táctos y técnicos que se habían extraviado en aquella desafortunada presentación frente a los incaicos.

Y no es que Rueda haya hecho muchos cambios en relación al partido perdido en Miami, pero sí movió las piezas necesarias de manera muy precisa.

En lo defensivo, por ejemplo, partió por otorgarle su confianza al joven portero de Colo Colo Brayan Cortés. Lo quera indudablemente un riesgo, puesto que Tuto De Paul fue el mejor jugador de Chile, pese a los tres goles que le encajaron los peruanos.

Y Cortés respondió a plenitud. Desde un comienzo transmitió seguridad, concentración y cuando tuvo que intervenir lo hizo de manera acertadísima, especialmente en los primeros minutos cuando México se insinuó con bastante peligro frente al arco de Chile.

Mantuvo Rueda el bloque posterior, salvo el ingreso de Parot por Mena, pero esta vez no se regalaron espacios y se cerraron muy bien los caminos para los veloces atacantes aztecas. Y al contrario de la nefasta noche del viernes, esta vez la defensa de Chile se hizo respetar y puso pierna fuerte cuando el partido lo aconsejaba.

Esto le significó, por ejemplo, una tempranera tarjeta amarilla al debutante Parot, lo que lo condicionó para el resto del partido y motivó sus sustitución posterior por Mena, que esta vez sí entró enchufadísimo y ratificó porque ha sido elogiado en Racing. (Fue el que más mejoró con respecto a su desastrosa actuación ante Perú).

El medio campo de Chile registró, sin duda, la mejoría táctica que le dio consistencia a todo el equipo. Medel ya no estuvo tan huérfano y siempre contó con el apoyo cercano de Valdés, Vidal e incluso de Sagal y Junior Fernandes. De esta forma, el capitán chileno – que también subió individualmente su cometido- terminó siendo el patrón el sector medio de la cancha.

Y en ataqye, ya el solo hecho de contar con Alexis Sánchez es una injeccion de optimismo para sus compañeros. No es de extrañar que tanto Sagal como Fernandes (de bajísimo cometido ante Perú) esta vez hayan sido piezas muy dúctiles por las bandas y sin renegar de sus aptitudes ofensivas. Tanto que cada uno de elos tuvo la oportunidad de marcar: en el primer tiempo u nremate cruzado bajo de Fernandes y en la etapa de complemento, un cabezazo de Sagal.

LOS CAMBIOS PARA GANAR EL PARTIDO

Y si algo le faltaba por acertar a Rueda, se dio un pleno con los cambios. Acertó a cabalidad con el ingreso de Paulo Diaz, Erick Pulgar y el Nico Castillo.

Tanto es así que incluso pudo modificar el esquema que utilizaba Chile, dejando una línea de tres en el fondo, soltando por los laterales a Mena e Isla (muy bien el Huaso en todas sus inclusiones ofensivas), permitiendo el relevo con Pulgar y Medel, dejando espacios para que Vidal se juntara con Sánchez y finalmente llegando al gol con Castillo.

Un gol que es el premio para un delantero que venía siendo criticado precisamente por su sequía en la selección y que esta vez se jugó la vida para pelear un rebote (tras un violento disparo suyo), pasar con pelota y arquero para terminar con el balón en el fondo del arco.

Así le ganó Chile a México, en los minutos finales, pero muy merecidamente. Dejando abiertas nuevamente las puertas para la ilusión de un mañana de éxitos para la roja. Tal vez sin que se pueda llegar a esas victorias imperecederas de la llamada Generación de Oro (porque la vara es muy alta) pero también, afortunadamente muy lejos, de esa sensación de pesimismo y desencanto que dejó la derrota con Perú

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por Gerardo Ayala Pizarro/Fotos Redgol