Si piensas que la cucharita es eso que usas para remover el café todas las mañanas, lamentamos comunicarte que estás un poco pez. Y si sabes que aparte de eso es una postura con la que tú y tu pareja podéis coger el sueño después de practicar sexo, aún te queda un largo camino por recorrer.

Y es que podríamos calificar el practicar la cucharita casi de arte, por todos los beneficios que produce y porque hay muchas maneras de hacerlo. Pero no tengas prisa, vayamos por partes y sigue leyendo.

Antes de nada, ¿cuáles son los beneficios de ‘cucharear’? Pues, aunque quizá te sorprenda leerlo, realizar esta postura tiende a desencadenar emociones fuertes. El órgano más grande que tenemos es la piel, y los humanos tenemos una gran necesidad de contacto para aliviar nuestro deseo de ser amados y reconfortados, como explica Sari Cooper, fundadora y directora de The Center For Love and Sex en Nueva York.

Y es que la postura (no ya para dormir, sino desde una manera sexual), según los estudios, sirve para estimular el punto G, para quitar la timidez a los jóvenes que están empezando sus primeras relaciones sexuales y también para dar protección mediante el abrazo.

Las parejas pueden sentirse más cerca

En algunas sesiones con especialistas, aunque suene raro, se está empezando a usar esta técnica. Al parecer puede ayudar a afianzar la relación de las parejas. Durante cinco minutos no tienen nada más que hacer que tumbarse juntos, abrazados, para sentirse emocionalmente más cerca.

Liberación de hormonas

Cuando se hace la cuchara, la respiración de ambas personas comienza a sincronizarse. Además de relajar, esto desencadena una liberación de la oxicotina, que es la hormona que, se piensa, está vinculada a la excitación sexual. Además ayuda a relajar el sistema nervioso, por lo que todo son ventajas. Al conectarnos (aunque quizá con esto el lector imagine una escena más típica de la película ‘Avatar’), el contacto físico disminuye la presión arterial y envía al cuerpo el mensaje de que debe relajarse.

Si además sois padres, esta postura os ayudará a disimular rápidamente en caso de que entren vuestros hijos en la habitación y vuestra postura les haga cuestionarse, por primera vez en su corta vida, de dónde vienen los niños.

El cucharear es un arte, por lo que hay que tener en cuenta cuándo y cómo hacerlo correctamente

Hay que librarse de la idea de que el acto sexual se basa únicamente la penetración. Mediante el abrazo también podemos expresar amor con nuestro cuerpo, así como el sentimiento de querer cuidar a la persona amada.

No obstante, en ocasiones, la cuchara también puede ser incómoda. Sobre todo si hace mucho calor o llevamos en la misma postura un buen rato y comenzamos a sentir los miembros necrosados (o lo que es lo mismo, experimentamos un entumecimiento y hormigueo en alguna parte del cuerpo). Para ello podemos usar soportes como la propia almohada debajo del brazo y las rodillas, con el fin de evitarlo.

No por ser grande es mejor

¿La posición? La que la pareja prefiera. Se puede alternar entre cuchara grande y pequeña. Sari Cooper señala que viene bien tanto si alguno de los dos es el “jefe” y le gusta proteger, como si se intercambian las posiciones. Probar es la clave. Bueno, bonito y barato. ¡Así que todo el mundo a cucharear!

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