Por casi 10 horas, el ex Comandante en Jefe del Ejército Juan Emilio Cheyre  prestó declaración y enfrentó una serie de careos en el cuartel de la Policía de Investigaciones de La Serena.

Las diligencias,  que se extenderán hasta mañana, fue encargada por el juez especial para casos de derechos humanos Vicente Hormazábal.

El magistrado investiga una serie de hechos ocurridos entre el 11 de septiembre y el mes de diciembre del año 1973, denunciados por Nicolás Barrantes, hermano de Marcos Barrantes, este último uno de los quince ejecutados en el paso de la Caravana de la Muerte por La Serena.

Nicolás interpuso está acción judicial en la que sostiene haber sido interrogado y torturado por Cheyre en el entonces Regimiento Arica (hoy Coquimbo) el 15 de octubre del 73, con el fin de obtener información para que los agentes del Estado dieran con el paradero de su hermano.

“Estamos haciendo todas las diligencias lo más rápido posible, todas las que sean necesarias y las que nos han sugerido las partes, tanto la defensa del señor Cheyre, como las partes de los querellantes y denunciantes”, sostuvo Hormazábal en las afueras del cuartel de la PDI.

Los careos enfrentan al ex alto mando militar con ocho civiles que acusan ser testigos o narran situaciones de apremios ilegitimos. En tanto, el jueves otras cuatro personas prestarían declaraciones. En la causa, además de Barrantes ofician como querellantes Benjamín Ángel Castillo, Hugo Toledo Pérez y Nelsón Rodríguez.

“De los cuatro querellantes tenemos además alrededor de 20 denunciantes”, sentenció Hormazábal.

Cabe recordar que esta arista corre paralela a los casos de ejecutados por la Caravana de la Muerte y que son investigadas por el juez Mario Carroza.