Un grupo internacional de astrónomos ha descubierto lo más grande y masivo que existía en los inicios del Universo, apenas 2.000 millones de años después del Big Bang. Ha sido bautizado como Hyperion, por un titán de la mitología griega, y se trata de un supercúmulo de galaxias en formación cuya masa es más de mil billones de veces la del Sol (10^15 masas solares).

La existencia de Hyperion ha sido revelada por investigadores del Instituto Nacional de Astrofísica de Bolonia (INAD), utilizando el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Cerro Paranal, Chile. La estructura es la más masiva y de mayor tamaño que se ha encontrado en una etapa de formación del Universo tan temprana (nuestro cosmos tiene unos 13.800 millones de años). Su masa colosal es similar a la de estructuras de mayor envergadura observadas actualmente, pero el hallazgo de un objeto tan masivo cuando el Universo era tan solo un «bebé» sorprendió a los astrónomos.

«Es la primera vez que se ha identificado una estructura de tan gran tamaño a tan alto corrimiento al rojo, sólo 2.000 millones de años después del Bing Bang (cuando más distante, mayor es su desplazamiento al rojo)», afirma la autora principal del estudio, Olga Cucciati. «Normalmente, este tipo de estructuras son conocidas a menor corrimiento al rojo, es decir, cuando el Universo ha tenido más tiempo para evolucionar y construir objetos tan enormes. ¡Nos sorprendió ver algo tan evolucionado cuando el universo era relativamente joven!».

Ubicado dentro de la constelación del Sextante, Hyperion fue identificado mediante el análisis de un vasto número de datos obtenidos del VIMOS Ultra-Deep Survey, que proporciona una cartografía en 3D sin precedentes de la distribución de más de 10.000 galaxias.

Estructura compleja

El equipo encontró que Hyperion tiene una estructura sumamente compleja y contiene, al menos, siete regiones de alta densidad conectadas por filamentos de galaxias. Su tamaño es comparable al de otros supercúmulos cercanos, si bien su estructura es muy distinta.

«Los supercúmulos más cercanos a la Tierra tienden a tener una distribución de masa más concentrada con claras características estructurales», explica Brian Lemaux, astrónomo de la Universidad de California, Davis y LAM, miembro del equipo que logró este resultado. «Pero en Hyperion, la masa está distribuida de manera más uniforme en una serie de manchas conectadas, pobladas por conglomerados de galaxias dispersas».

Este contraste probablemente se debe a que los supercúmulos cercanos han tenido miles de millones de años en los cuales la gravedad ha aglutinado masa formando regiones más densas, un proceso que ha actuado mucho menos tiempo en el caso del joven Hyperion.

Dado su tamaño en una época tan temprana de la historia del Universo, se espera que Hyperion evolucione de manera similar a las inmensas estructuras del universo local, tales como los supercúmulos que conforman la Gran Muralla Sloan o el supercúmulo Virgo que contiene a nuestra propia galaxia, la Vía Láctea. «Comprender a Hyperion y cómo se compara con otras estructuras similares recientes puede brindar información sobre cómo se desarrolló el Universo en el pasado y cómo evolucionará en el futuro, y nos da la oportunidad de desafiar algunos modelos de formación de supercúmulos», concluye Cucciati. «El descubrimiento de este titán cósmico ayuda a desvelar la historia de estas mega-estructuras».

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