Este año, la economía chilena crecerá en torno al 4 por ciento, una tasa ligeramente superior a la mundial. Hacia adelante existe incertidumbre, pero las proyecciones apuntan a una menor tasa de crecimiento, consecuencia de la evolución esperada de las economías de nuestros principales socios comerciales.

El mundo se ha recuperado de la gran recesión de 2008 y está creciendo a una tasa relativamente alta, de un 3,9 por ciento anual, que se mantendría para 2019. Sin embargo, la guerra comercial entre EE.UU. y China, la política fiscal de EE.UU., los elevados valores de los activos en general, y los efectos de la normalización de las tasas de interés, aparecen como grandes y oscuros nubarrones en el horizonte.
Lo que caracteriza la actual situación es la incertidumbre. La evolución económica siempre viene acompañada de riesgos, a los cuales se les pueden asignar probabilidades de ocurrencia. El problema de hoy es que se ha dificultado hacer lo último, lo que complica la toma de decisiones racionales de política económica.

La principal fuente de incertidumbre es la política impredecible en materia de comercio internacional de EE.UU. Trump ha declarado ser partidario de una política de cero aranceles (e implícitamente también de cero subsidios y cero barreras no arancelarias) al comercio internacional. Y el resultado de las negociaciones en el ámbito del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) apuntan en esa dirección.

No obstante, y simultáneamente, Trump -bajo el lema de EE.UU. primero- pareciera haber abrazado las ideas de sus colaboradores Peter Navarro y Robert Lighthizer sobre comercio justo y de otros sobre la necesidad, por motivos de seguridad nacional, de frenar el desarrollo de China. Como los aranceles (y otras barreras) al comercio internacional son más altas en China (10 por ciento) y la UE (5 por ciento) que en los EE.UU. (3,5 por ciento), y los primeros no han querido bajar estos y otros impedimentos, Trump se ha sentido libre de imponer aranceles a la internación de productos desde esos países. China contraatacó y la guerra comercial se desató.

Allí entonces el origen de la actual incertidumbre. La historia ha demostrado que se sabe cómo comienzan este tipo de guerras, pero no cómo terminan. Puede que impere la sensatez y las partes acuerden un esquema de comercio libre aceptable para EE.UU. Pero puede que no. Y, en este último caso, los costos pueden llegar a ser tremendos.

Sólo las medidas tomadas hasta ahora se estiman que estarán costando, a 2020, medio punto del PIB mundial, unos 500 mil millones de dólares. Y parte de este costo lo pagaremos los chilenos por la vía de un menor crecimiento.

/Escrito por Rolf Luders para La Tercera