La lista de arrepentidos en la causa que investiga el pago de coimas durante el kirchnerismo podría sumar un nuevo nombre: Carlos Wagner. Su abogado, Zenón Ceballos, comenzó a negociar el miércoles un acuerdo con el fiscal Carlos Stornelli que se podría terminar de cerrar mañana viernes.

Los términos del entendimiento son claros y podrían generar un verdadero cimbronazo en este expediente y en otros donde se indagan hechos de corrupción vinculados al Gobierno. Para aceptar como arrepentido a Wagner, el fiscal y el juez Claudio Bonadio quieren que aporte datos concretos sobre cómo se administró la concesión de la obra pública en la Argentina entre 2002 y 2015.

A diferencia de otros empresarios que admitieron haber pagado retornos y se transformaron en colaboradores de la instrucción, los investigadores creen que el ex presidente de la Cámara de la Construcción tiene mucha información sensible que podría apuntar directamente a Néstor y Cristina Kirchner. Es, por ese motivo, el arrepentido más temido por funcionarios que pasaron por la gestión pública en la última década.

El empresario es propietario de la firma constructora Esuco, fundada en 1948. La compañía fue una de las firmas más favorecidas con la adjudicación de contratos durante el kirchnerismo. Además, en su rol de presidente de la Cámara de la Construcción y por su aceitada relación con Julio De Vido y otros funcionarios, Wagner es señalado como un hombre clave en un esquema de administración de la obra pública que favorecía a empresas que estaban dispuestas a aceptar las reglas de juego que imponía el Poder Ejecutivo.

Por ello su nombre aparece en la Ruta del Dinero K, en los Panamá Papers e incluso en los negociados de Odebrecht en la Argentina. Ahora tendrá la chance de contar todo lo que sabe y lograr así una reducción en una eventual condena.

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