Astrónomos han usado el telescopio espacial Spitzer, a 250 millones de kilómetros de la Tierra, para definir la emisión infrarroja del asteroide interestelar ‘Oumuamua y estimar su tamaño.

Los astrónomos de CfA (Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian) Joe Hora, Howard Smith y Giovanni Fazio, junto con su equipo de científicos de la Oficina de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA y otros colegas, apuntaron la cámara IRAC hacia el lugar donde las predicciones situaban a ‘Oumuamua. Como no está ligado al sistema solar y se mueve a gran velocidad, el camino de Oumuamua en el cielo resulta comparativamente difícil de calcular.

Después de treinta horas de observación, un tiempo relativamente largo, el objeto no fue detectado, si bien los análisis orbitales posteriores confirmaron que la cámara estaba apuntando correctamente hacia el objeto, que tiene una forma alargada. Dada la distancia a la que se encuentra, Spizer tiene un ángulo de visión muy diferente hacia ‘Oumuamua que los telescopios de la Tierra.

El límite para su emisión, sin embargo, fue tan bajo que permitió al equipo restringir algunas de sus propiedades físicas. La falta de una señal infrarroja, por ejemplo, sugiere que no tiene gas ni polvo, que se esperarían si fuera un cuerpo similar a un cometa.

Los científicos también calculan que, dependiendo de su composición y reflectividad exactas, ‘Oumuamua tiene al menos 240 metros, y tal vez hasta un kilómetro, de longitud máxima.

El objeto ahora se ha situado ya demasiado lejos para que cualquier telescopio espacial lo vea. Aunque seguirá siendo un misterio interestelar, nos recuerda una vez más que nuestro vecindario cósmico está lleno de sorpresas, señala en un comunicado el Smithsonian Astrophysical Observatory.

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