Quizá hayas escuchado hablar de la anorexia cientos de veces como un trastorno alimentario, pero lo cierto es que la ciencia también se refiere a ella cuando trata determinados trastornos relacionados con el sexo. De esta forma, no es extraño que en los últimos años hayas oído que la ‘anorexia sexual’ se da de forma creciente en la sociedad. ¿En qué consiste y cómo se detecta y se trata este miedo al sexo?

Los expertos se referien a esta aversión al sexo también como anorexia ya que, lejos de ser el momento en el que una pareja puede evitar las relaciones por aburrimiento o rutina, esta falta de sexo esconde algo parecido al trastorno alimentario que se conoce con este nombre y que tampoco debe confundirse con la asexualidad.

Desde Sex and Love Addicts Anonymous (SLAA) se define como “la evitación compulsiva de dar o recibir ‘nutrición’ social, sexual o emocional”, según recogen en El País. No es falta de deseo sino una suma de causas que desembocan en una animadversión al sexo en la que el estrés, la baja autoestima o la falta de educación sexual juegan un papel fundamental.

La sociedad actual está hipersexualizada y ello conlleva que el sexo esté rodeado de muchos mitos y muchas personas confundan ficción con realidad, sobre todo por el gran consumo de cine porno que, sumado a la baja educación recibida, provoque que muchas personas se confundan o acaben insatisfechas, especialmente las mujeres.

Todo ello lleva a las personas que sufren ‘anorexia sexual’ a sentir miedo por el sexo. Este miedo incluye desde el sentirse atraído por alguien hasta temor a la intimidad o a expresar sus sentimientos. Aunque la anorexia sexual no está recogida como tal en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), sí que lo está la aversión al sexo, definida como “la evitación de todos, o prácticamente todos, los contactos sexuales con una pareja sexual”, que además, “provoca malestar acusado o dificultades en las relaciones interpersonales”.

¿Existe un tratamiento para el miedo al sexo?

Existen formas de revertir esta situación, en los que se empieza por el trabajo con la percepción personal del sujeto afectado. La terapia combina técnicas cognitivo-conductuales, educación sexual, exposición progresiva y técnicas para reducir la ansiedad y el estrés, según explica la psicóloga y sexóloga Judith Viudes.

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