“La bancada evangélica no existe, solo existe una bancada de RN y yo trabajo con ellos”.

Sin titubear, el diputado Leonidas Romero confirmó que desde hace un tiempo se encuentra distanciado de sus pares Eduardo Durán y Francesca Muñoz, con quienes -desde marzo de este año- comenzaron a trabajar en conjunto, ya que no solo compartían la misma colectividad, sino que también defendían los valores de la religión evangélica en el Congreso.

Desde que debutaron en el Parlamento, los tres diputados se habían transformado en un dolor de cabeza para el presidente de RN, Mario Desbordes, debido a la presión interna que ejercían coordinadamente en la bancada de esa colectividad. Un ejemplo de ello fue la arremetida que promovieron en contra de la Ley de Identidad de Género impulsada por el gobierno.

Pero desde hace un tiempo, el distanciamiento de los tres diputados se estaba transformando en comentario obligado.

Es el propio Romero quien señaló que sus pares comenzaron a evidenciar molestia con él por el tono de sus declaraciones, en particular una en la que señaló que la actriz Daniela Vega era “un hombre”.

“Si a algunos les ha molestado mi forma de expresarme, yo prefiero dar un paso al costado. Yo soy diputado gracias a la voluntad de Dios, no le debo nada a nadie, no le he dado cargos a nadie. Solo Dios sabe hasta cuándo seré diputado y seguiré siendo fiel a mis creencias”, señala Romero, quien, además, anuncia que será integrante de la Comisión de Familia de la Cámara.

Romero, además, comentó que viajará por su propia cuenta a Brasil para reunirse con los diputados evangélicos de ese país y con el candidato presidencial Jair Bolsonaro.

Durán y Muñoz -en tanto- prefirieron bajar el tono a la polémica. El primero afirmó que si bien han existido diferencias en los modos de abordar ciertas temáticas, el trabajo conjunto de los tres parlamentarios continúa

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