Tras las últimas elecciones que se han dado en el país -tanto de constituyentes, alcaldes, concejales, gobernadores regionales y primarias presidenciales- el Frente Amplio se posicionó como el gran triunfador. Logró alcaldías como las de Viña del Mar, Maipú, Ñuñoa, Melipilla, entre otros. Asimismo, Gabriel Boric, por el pacto Apruebo Dignidad, consiguió más de un millón de votos en una primaria con tres millones de participantes.

Con los resultados, rápidamente, desde el otro lado del océano, en España miembros del partido político Podemos celebraron el triunfo de Boric. Se trata de una colectividad de izquierda que hoy participa de la coalición de gobierno del presidente Español Pedro Sánchez (del Partido Socialista Obrero Español, PSOE).

Vía Twitter llegaron felicitaciones de los fundadores de Podemos. Íñigo Errejón -que en 2019 se alejó de Podemos y ahora hace parte de la plataforma Más País-, quien señaló que “desde que se llenaron las plazas en octubre de 2019, el cambio político en Chile es imparable. Siguiente estación: noviembre”.

Y también del politólogo Juan Carlos Monedero: “¡Gran noticia! El Frente Amplio de Chile tiene ya candidato unitario. Gabriel Boric ha ganado las primarias. Daniel Jadue ha demostrado igualmente su enorme calidad política. Chile, tanto tiempo escaparate del neoliberalismo, continúa dándonos alegrías”.

Este interés particular en la situación política chilena no es un fenómeno reciente, incluso, la atención no es excluyente, sino que se centra en Latinoamérica. Los principales líderes de la colectividad han visitado en reiteradas ocasiones Bolivia y Venezuela, en lo que denominaron “visitas de Estado”.

Adicionalmente, existe una serie de similitudes entre España y Chile que hacen proclive un traspaso de ideales políticos de un país a otro. Parte de ellas, guardan relación con los procesos de transición que tuvieron que enfrentar, que se explica de acuerdo con los analistas, por la existencia de un lado autoritario que busca acuerdos con fuerzas generalmente de la socialdemocracia, lo que deja un espacio para las izquierdas más radicales que ven de forma negativa los pactos del proceso.

En este sentido, es común que existan memorias distintas en la izquierda, donde una fue parte de dichos acuerdos como la Concertación en Chile y en el caso de España buena parte del Partico Comunista y del PSOE. Sin embargo, aquellos sectores que no entraron en los pactos mantienen un relato de que el modelo tiene que ser mucho más democratizado, donde el proceso se debe dar en base a una reforma constitucional.

Analistas explican que en ambos casos esto estuvo apoyado en movimientos populares y en manifestaciones de calle, donde el relato resulta similar. Por ejemplo, en España se habla del denominado “Pacto del olvido”, que fue un proceso de amnistía.

En Chile la Convención Constitucional ya está hablando de ocuparse de las violaciones a los derechos humanos durante el estallido social, y han apurado al Congreso para que revise el proyecto de ley de indulto para los detenidos post 18 de octubre. Esos asuntos, que tienen que ver con la memoria histórica, son condiciones que existen en ambos países. Es por ello que en España, con Podemos y en Chile con el Frente Amplio puede ser factible que utilicen discursos muy parecidos.

Dificultad para concretar

Para el magíster en relaciones internacionales y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, Fernando Wilson, Podemos representa una nueva forma de izquierda muy idealista, que incorpora elementos de la cotidianidad, medio ambiente, respeto a la diversidad, entre otros elementos temáticos.

Adicionalmente, explica, que evidentemente tienen redes y contactos. “Indudablemente ha habido una influencia, pero el problema ha sido la fragmentación de Podemos en España”.

Lo anterior es porque la salida del grupo liderado por Íñigo Errejón “implicó que los contactos se mantuvieron con ese sector”. De alguna forma, pareciera que al menos los partidos de izquierda del FA, como Comunes y Convergencia Social habrían adquirido o mantenido relaciones con esa rama más que con Podemos propiamente tal. “Nuevamente, la izquierda occidental tanto en Europa como en América Latina, el mundo anglosajón, etcétera, tiene una tendencia a la fragmentación que parece ser prácticamente incontenible e irresistible”, explica Wilson.

Además, subraya que la visión de Podemos es “eminentemente de orden idealista y no han conseguido aterrizarla en un plan de gobierno que sea suficientemente pragmático y efectivo”.

Tienen ideas muy claras, pero convertirlas en procesos políticos concretos les ha salido tremendamente difícil, la mejor demostración, dice Wilson, ha sido la reciente renuncia de Pablo Iglesias “a la política”, después de los malos resultados en las elecciones de Madrid en mayo.

Esto demuestra “las dificultades que tuvo Podemos e Izquierda Unida en el gobierno en coalición con el Partido Socialista Obrero, siendo que Sánchez ha tenido que acomodar y tolerar una cantidad de cosas que en otras circunstancias habrían sido impresentables”, concluye Wilson.

A río revuelto…

En marzo del año pasado, el abogado venezolano de origen chileno integrante del Bloque Constitucional de Venezuela, Alejandro González, utilizó el término “constitución fachada” -concepto instaurado por Giovanni Sartori- respecto a la Constitución venezolana de 1999, “es decir, una Constitución que en apariencia es democrática y correcta, pero bajo ella subsiste otro proyecto constitucional antidemocrático”.

González se refería a lo hecho por Rubén Martínez Dalmau, uno de los fundadores del Centro de Estudios Políticos y Sociales, germen del partido político de izquierda español Podemos. El CEPS asesoró a Hugo Chávez en su campaña presidencial y, también, en la redacción de la Constitución que este firmó en 1999. El Centro tuvo una influencia similar en los procesos constituyentes impulsados por Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia. Ya el CEPS no existe, desapareció en medio de escándalos por su financiamiento, pero Martínez Dalmau es uno de los asesores de la CUT para la reforma chilena.

Por otra parte, el Director de Energy Program para América Latina, Francisco Monaldi, realizó un análisis donde explica cómo el cambio climático pone al petróleo en jaque y la innovación tecnológica comienza a cumplir un rol fundamental. En esta línea, el combustible está perdiendo fuerza y la demanda global comienza a caer. En cambio, de acuerdo con las nuevas tecnologías, minerales como el litio y el cobre van a tener un valor cada vez mayor, por ende, Chile podría pasar a tener el rol que tuvo Venezuela en la época de bonanza.

Analistas fuera de micrófono explican que al volverse Chile “más virtuoso” en medio de un proceso constituyente, esto podría convertirse en un polo de interés que apalanque este tipo de movimientos, como lo hizo Venezuela en las últimas dos décadas.

Pero las fuentes de ingreso de Podemos ya han sido cuestionadas anteriormente. En febrero del año pasado, un grupo de parlamentarios de Vox emplazó a Podemos y el PSOE, a referirse a los cuestionamientos que indagaban sobre el presunto financiamiento ilegal a Podemos y los pagos realizados a sus líderes desde el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), con sede en Quito, y el Programa Prometeo del ex Presidente ecuatoriano Rafael Correa.

Podemos no respondió a los cuestionamientos del presidente de Vox, Santiago Abascal. El tema reflotó en ese entonces porque el magistrado del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela que está en el exilio, Miguel Ángel Martín, aseguró al medio español OKDiario, que investigan aportes ilegales al partido que fundó Pablo Iglesias, exvicepresidente de Derechos Sociales del Gobierno español, y las implicaciones entre la colectividad y un programa educativo ecuatoriano.

Es por esto, que Wilson, asegura que las lecciones que el Frente Amplio chileno podría sacar de Podemos son más bien de “orden negativo, la experiencia de Podemos con el poder ha sido bastante complicada, bastante mala, desde casos de corrupción hasta una severa dificultad para conformar alianzas y conformar una aproximación de orden práctico al poder”.

Por Francisca Escalona para El Líbero

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