La vida fuera de la Tierra podría ser de un intenso color púrpura. Esa es la conclusión de un nuevo estudio recién publicado en International Journal of Astrobiology por la microbióloga Shiladitya DasSarma, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland y Edward Schwieterman, de la Universidad de California en Riverside. Los investigadores argumentan que también aquí, en nuestro planeta, mucho antes de que las plantas verdes empezaran a aprovechar el poder del Sol para obtener energía, existieron diminutos organismos de color púrpura que hacían lo propio. Y algo similar podría estar sucediendo, también, en otros planetas.

Según DasSarma, “los astrónomos han descubierto ya miles de nuevos planetas extrasolares, y están desarrollando la capacidad de observar biofirmas en sus superficies gracias a la luz que reflejan estos planetas. Ya existen formas de detectar clorofila desde el espacio, pero junto al verde, los científicos también deberían comenzar a buscar el púrpura”.

La idea de que aquí, en la Tierra primitiva, la vida era de color púrpura no es nueva. De hecho, la propia DasSarma y sus colegas desarrollaron la teoría en 2007. La idea es la siguiente: las plantas y las algas fotosintéticas utilizan la clorofila para absorber la energía del Sol, pero no absorben la luz verde. Algo bastante extraño, porque la luz verde es muy rica en energía. Por eso, opinan DasSarma y sus colegas, es posible que “algo más” ya estuviera usando esa misma parte del espectro cuando aparecieron los primeros fotosintetizadores de clorofila.

Según los investigadores, ese “algo más” eran organismos muy simples, pero capaces de capturar la energía solar gracias a una molécula llamada retinal (a no confundir con retinol ni con retina), que es la que proporciona las bases químicas de la visión. En efecto, los pigmentos retinales absorben muy bien la luz verde. Y a pesar de que no son tan eficientes como la clorofila a la hora de capturar energía solar, tienen la ventaja de ser más simples, lo que significa que pudieron aparecer antes en el planeta.

La recolección de luz por los retinales es algo muy común en la actualidad entre las bacterias y otras criaturas unicelulares. Se trata de pequeños organismos morados que se han descubierto prácticamente en todas partes, desde los océanos hasta la Antártida y la superficie de las hojas. Los pigmentos retinianos, además, también se encuentran en el sistema visual de animales más complejos.

Para los investigadores, el hecho de que esos pigmentos se encuentren en una gran variedad de organismos actuales sugiere que pueden haber evolucionado muy temprano en la historia, incorporándose después a múltiples ramas del árbol de la vida. Incluso existen algunas pruebas de que ciertos organismos modernos de color púrpura, llamados halófilos, podrían estar relacionados con algunas de las formas de vida más primitivas de la Tierra, las que prosperaron alrededor de las fuentes hidrotermales en las profundidades del océano hace miles de millones de años.

Independientemente de si las primeras formas de vida en la Tierra fueron de color púrpura, afirman en su artículo DasSarma y Schwieterman, está claro que la vida “morada” resulta adecuada para más de un organismo. Lo cual significa que la vida extraterrestre podría estar utilizando la misma estrategia. Y si la vida extraterrestre está usando pigmentos de la retina para capturar energía, los astrobiólogos los encontrarán solo si buscan firmas de luz particulares, algo que ahora no hacen.

La clorofila, opina Schwieterman, absorbe principalmente luz roja y azul. Pero el espectro reflejado desde un planeta cubierto de plantas mostraría lo que los astrobiólogos llaman “borde rojo de la vegetación”, algo que se produce debido a un cambio repentino en el reflejo de la luz en la parte infrarroja cercana del espectro, donde las plantas dejan de absorber las longitudes de onda rojas y comienzan a reflejarlas.

“Los fotosintetizadores basados en retinales, sin embargo, mostrarían un borde verde -asegura Schwieterman-, porque absorben la luz hasta la parte verde del espectro y luego comienzan a reflejar longitudes de onda más largas”.

Desde siempre, los astrobiólogos han apostado por la posibilidad de detectar vida extraterrestre detectando esos característicos “bordes rojos”. Pero, según afirma Schwieterman, “es posible que también deban considerar buscar los bordes verdes”.

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