Las empresas francesas de más de 50 empleados en las que se constatan diferencias salariales entre hombres y mujeres por el mismo trabajo tendrán tres años para aplicar la igualdad de forma efectiva y en caso contrario recibirán multas equivalentes al 1% de su facturación.

La ministra francesa de Trabajo, Muriel Pénicaud, explicó hoy, en una entrevista a la emisora “France Info”, que este mecanismo entrará en vigor el próximo 1 de enero, cuando todas esas compañías tendrán que evaluar las diferencias de remuneración entre hombres y mujeres.

A partir de esas mediciones, aquellas que incumplan la regla de la igualdad -que existe en la legislación francesa desde hace 45 años- tendrán tres años para hacerla efectiva y si no lo hacen la penalización será del “uno por ciento de la facturación”, advirtió.

Ese nuevo dispositivo establece “la fuerte ambición que se ha convertido en un objetivo” en una ley adoptada el pasado verano y que parte de la constatación del “sistema aberrante” que ha permitido la persistencia de esa fractura de género.

Pénicaud dijo que en la actualidad hay una diferencia global del 9% “por el mismo trabajo”, que en términos generales la remuneración de las mujeres durante su carrera profesional es un 25% inferior a la de los hombres y que sus pensiones son un 37% más bajas. La ministra insistió en que todas las empresas serán controladas.

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