A días de que el Presidente Piñera anuncie la Reforma Previsional, María José Zaldívar explica que si se establece una edad de retiro mayor, sin dar oportunidades laborales, se generaría un problema porque las personas estarían “sin trabajo, sin ingresos y sin poder disponer de los ahorros que tiene en sus cuentas”. Además, señala que con los cambios a la actual legislación se busca “generar un nuevo aporte para la clase media mediante la inyección de recursos, según haya sido su esfuerzo”.

Son días ajetreados en Huérfanos 1273, mientras en el pasillo del gabinete al menos 10 funcionarios realizan ejercicios de respiración para relajarse -algo que comentan se hace todos los días- en la oficina de la subsecretaria de Previsión Social, María José Zaldívar, el movimiento es una carrera contra el tiempo. Se nota en la cantidad de papeles, carpetas e informes que se amontonan sobre el escritorio de la abogada, quien camina rápidamente y se hace un espacio en su apretada agenda, copada de reuniones. La meta es una sola: afinar los detalles de la Reforma al Sistema de Pensiones que el Presidente Sebastián Piñera dará a conocer en los próximos días.

En medio de este escenario, la subsecretaria explica que para el gobierno “no están las condiciones para poder aumentar la edad de jubilación” y que por eso la reforma apunta a crear incentivos para aplazarla. Uno de ellos, comenta la hija del ex ministro y ex presidente del Senado Adolfo Zaldívar, es que por cada año adicional a la edad legal de retiro que ahorre una persona, podrá retirar el 50% de este aporte adicional cuando decida jubilarse.

-Según el Melbourne Mercer Global Pension Index, Chile se encuentra en el octavo puesto de 34 países analizados respecto a sus sistemas de pensiones.

-Es muy satisfactorio ver que hay un resultado así y que el resto del mundo nos mire de esa manera, pero como gobierno tenemos la convicción de que es necesario perfeccionar el sistema porque los montos de las pensiones no son acordes a lo que la gente quiere. Por lo tanto, por más que estemos en el octavo puesto, eso no nos deja tranquilos.

-Sin embargo, el estudio también indicó que había ciertos elementos que mejorar como aumentar el porcentaje de cotización y la edad de jubilación, o fomentar la participación de los adultos mayores en el mercado laboral.

-Estamos conscientes que esos tres aspectos hay que mejorarlos, que son brechas que hay que acortar y van en la línea de la reforma que justamente estamos trabajando. Creemos absolutamente que un 10% de tasa de cotización es insuficiente y por eso estamos planteando que es imprescindible subirla. No solamente es imprescindible aumentar la tasa de cotización, sino que también la densidad de la cotización. No sirve nada tener algunos años aislados de una cotización de un 40% si el ahorro no es sistemático, por lo tanto, también estamos buscando mejorar todos aquellos mecanismos que nos permitan que la historia laboral de una persona sea un reflejo fiel de la historia previsional. Tenemos grandes períodos en que pareciera que la persona estaba en la inactividad cuando en verdad no fue así porque, o estuvo trabajando por cuenta propia o en la informalidad. Sobre aumentar la edad de la jubilación es un tema relevante porque hoy estamos viviendo mucho más que antes y se hace necesario, pero como gobierno creemos que no están las condiciones para poder aumentar la edad de jubilación por un aspecto que es bien concreto y es que no hay seguridad de que esas personas, que ya han pasado esta edad y que están con una nueva edad de jubilación, vayan a tener trabajo. Por lo tanto, en vez de estar aumentando la edad de jubilación, lo que estamos haciendo básicamente es generar incentivos y estímulos para que quienes puedan y quieran, continúen trabajando, y de esa manera postergar la edad de jubilación. Pero de forma voluntaria.

-¿Por qué es un incentivo para retrasar la jubilación en vez de aumentar legalmente la edad de retiro?

-Creemos que el mercado laboral chileno no da garantías de poder tener a todos esos adultos mayores empleados. En Chile es un drama cuando una persona queda cesante a los 50 o 55 años. La posibilidad de volver a encontrar trabajo formal es muy baja, y si se establece una edad de jubilación que es mayor, sin dar realmente oportunidades laborales, esa persona va a estar sin trabajo, sin ingresos y no va a poder disponer de los ahorros que tiene en su cuenta.

“Si no van a tener trabajo, la verdad es que no va a significar nada para fines de su futura jubilación, por lo tanto, en vez de estar aumentando la edad de jubilación, lo que estamos haciendo básicamente es generar incentivos y estímulos para que quienes puedan y quieran, continúen trabajando, y de esa manera postergar la edad de jubilación, pero de forma voluntaria”.

-Pero la esperanza de vida ha aumentado, las últimas cifras indican que el promedio es superior a los 80 años. ¿Esto podría ser una medida a largo plazo?

-Es importante tener presente que en Chile la edad de jubilación es voluntaria. Es un “desde esta edad yo puedo jubilar”, no es una edad imperativa que me obligue a hacerlo. El que se modifique legalmente no es tan relevante como el generar buenos incentivos poderosos para que se genere la convicción de aplazarla si se quiere y puede, porque también tenemos personas que llegan a los 65 años y no están en condiciones de seguir trabajando y otras que derechamente quieren dedicarse a otro tipo de actividades, y optan por otro tipo de situación.

“El aumento de la cotización va a ser de cargo del empleador”

-Ha trascendido que va a aumentar en cuatro puntos porcentuales la cotización previsional, ¿quién administraría este porcentaje adicional?

–Lo que se ha planteado es que el aumento de la cotización va a ser de cargo del empleador y claramente esas son cosas que vienen en la reforma que se va a dar prontamente a conocer. Lo importante es que nosotros creemos que efectivamente el 10% es insuficiente para poder financiar una pensión y lo que este 4% lo que viene a hacer es incrementar los futuros ahorros de los cotizantes.

-Las AFP han señalado que tienen ciertas dudas sobre quién lo administraría y si tendría un costo adicional en caso de ser un nuevo actor.

-Se están buscando alternativas y se van a conocer prontamente.

-¿Cómo afecta al sistema el descenso en la tasa de natalidad que conlleva un recambio generacional menor?

-El componente solidario que existe en el sistema se financia en base a rentas generales de la nación y son impuestos pagados por todos, por lo tanto, no es reparto. Cuando tienes un sistema que se basa en el reparto o en los aportes intergeneracionales, el tema demográfico cobra muchísima más importancia. Obviamente ese es uno los elementos que hemos tenido presentes al momento de modelar un perfeccionamiento al sistema.

“En materia de seguridad social tenemos la participación de privados sin fines de lucro en dos industrias muy importantes, como lo es la de la caja de compensación y la de la seguridad laboral y que son súper valorados por los trabajadores. Podría ser muy atractivo ver esta posibilidad también en el sistema de pensiones”.

-Se ha planteado la posibilidad de abrir el mercado de las AFP y que ingresen nuevos actores. ¿Cómo sería la regulación de los nuevos participantes?

–Es positivo que haya nuevos actores que tengan, eso sí, las mismas reglas del juego porque para que realmente haya competencia tienen que estar en una misma cancha. En materia de seguridad social tenemos la participación de privados sin fines de lucro en dos industrias muy importantes, como lo es la de la caja de compensación y la de la seguridad laboral y que son súper valorados por los trabajadores. Podría ser muy atractivo ver esta posibilidad también en el sistema de pensiones.

“Es importante que las personas sientan que su esfuerzo es recompensado”

-El economista Bernardo Fontaine señaló que toda AFP podría compartir sus vendedores, sistemas de cobranzas, sucursales y estructuras organizativas con otras entidades…

-Lo que nos interesa en esta materia es que haya mayores opciones, la mayor posibilidad para que las personas elijan, pero también entendiendo que estamos hablando de seguridad social. El objeto es el ahorro para pensiones, que tiene una finalidad específica y, por lo tanto, los distintos actores que quieran ingresar, bajo estas reglas del juego y entendiendo en qué es lo que se están metiendo, van a ser muy bienvenidos. Obviamente que hay ventajas comparativas porque si se tiene una gran cantidad de centros de atención, se puede hacer algo positivo. Pero acá la idea es que se entienda que estamos entregando beneficios de seguridad social y no otro tipo de cosas, o que se esté buscando por esta vía llegar a otros objetivos.

“Se está pensando fortalecer el pilar solidario, pero también en generar un nuevo aporte para la clase media mediante la inyección de recursos, según haya sido su esfuerzo”.

-¿Cuáles son las precauciones que se tienen que tener al momento de abrir el mercado?

-Se tienen que ajustar a todas las normas que tienen las AFP, pero aquí, ¿cuál es el objetivo? Si finalmente aquí uno siempre tiene que pensar en lo que estamos hablando: de seguridad social, de una prestación que es relevante porque no se ve durante toda la vida y recién se toma conciencia de ella cuando se está en un estado de vulnerabilidad, que es la vejez, cuando no se tiene otra forma de generar ingresos. Además, se tiene que estar seguro de que los ahorros de toda la vida están a buen recaudo. Lo que estamos buscando son entidades que con esta mirada de seguridad social administren y puedan entregar productos que le den tranquilidad a las personas cuando se enfrenten a este momento de la verdad.

-Una reforma a las pensiones va a generar sus efectos en el largo plazo en 20 o 30 años más, pero ¿cómo se mejorará las jubilaciones de los actuales retirados?

-Se está pensando fortalecer el pilar solidario, pero también en generar un nuevo aporte para la clase media mediante la inyección de recursos, según haya sido su esfuerzo. Aquí hay algo que es bien relevante: es importante que las personas sientan que su esfuerzo es recompensado, que no da lo mismo qué fue lo que hicieron porque, si no, se generan desincentivos. Si alguien ve que él y su vecino van a recibir exactamente lo mismo, independiente de cuánto se esforzaron, se va a generar la sensación que da lo mismo qué se hace. Habrá aportes para todas las personas que hayan cumplido con determinados requisitos en ese sentido.

“Estamos con todo el optimismo porque esta es una reforma que se sustenta técnicamente y que da respuesta a estos problemas”

-Se ha planteado que las personas que aplacen su jubilación podrán retirar un porcentaje de sus fondos ahorrados.

-Nuestro objetivo es mejorar las pensiones. Para hacerlo hay que aumentar el ahorro y buscar el mecanismo en el que este se divida en la menor cantidad de años posibles, además de generar incentivos para que retrasen la edad de jubilación. Una forma de generar un incentivo que combine estas dos cosas es decirle a la persona que por cada año extra que ahorre, después de su edad legal de jubilación va a aumentar su ahorro y va a poder retirar el 50% de ese mayor ahorro. De esta manera se tiene disponibilidad de la mitad y la otra mitad se va a incrementar en la masa de ahorro.

“El gran mérito del movimiento ‘No más AFP’ es que puso el tema, que la gente se empezó a instruir más y tiene opiniones mucho más fundadas de las que tenía hace tres años atrás”.

-Un informe de expertos internacionales apuntó que el 10% de cotización es bajo si se quiere tener un índice del 70% de reemplazo, y explica que el promedio mundial está entre el 15% y el 20%, para obtener una tasa de reemplazo entre el 60% y el 80%.

-El sistema chileno, cuando se crea en 1980, plantea que con los parámetros de la época -un 10% de cotización pensando en una historia previsional de 40 años de cotizaciones y con una sobrevida de 15 a 20 años-, se podía eventualmente generar una tasa de reemplazo del 70%. Hoy la tasa en Chile está cercana a un 40%, pero lo que pasa es que ni el parámetro de la historia previsional ni el de sobrevida se han cumplido.Además, las tasas de interés son absolutamente diferentes a las que había en el año 80. Esa promesa se tomó como ley, cuando en verdad nunca fue ni estuvo en la ley, simplemente era un cálculo que se hizo en su momento usando estas variables. Ahora, para se pueda alcanzar un 70% de reemplazo, hay que sacar el cálculo en relación a cuánto se tiene ahorrado, cuál es la expectativa de vida, junto a otros factores y, en base a eso, cuánto falta por ahorrar.

-Se espera que la reforma tenga una discusión muy política. ¿Por qué el gobierno cree que están las condiciones para aprobarla? ¿Cómo afectaría la “calle” en este proceso y el movimiento “No más AFP”?

-El gran mérito del movimiento “No más AFP” es que puso el tema, que la gente se empezó a instruir más y tiene opiniones mucho más fundadas de las que tenía hace tres años atrás. Como gobierno creemos que es necesario legislar esto y estamos poniendo todo nuestro empeño en que esto se apruebe porque creemos que es indispensable perfeccionar el sistema de pensiones. Creemos que hay un diagnóstico compartido en este sentido y que por eso es necesario, por ejemplo, generar nuevos incentivos a la clase media, que hasta ahora no ha recibido nada, relevar la diferencia que existe respecto de las mujeres o corregir ciertos errores que tiene la ley, como igualar el derecho de los matrimonios con los acuerdos de unión civil. Estamos con todo el optimismo porque esta es una reforma que se sustenta técnicamente y que da respuesta a estos problemas.

/psg