Cuando el presidente de la República, plantea propuestas claras y estudiadas para hacer una reforma al sistema previsional vigente en nuestro país, es cuando necesitamos que este debate sea con alturas de miras y dejar de lado las ideologías políticas, que ya nos tienen cansados a todos quienes creemos que es hora de debatir pensando en las personas y no en intereses partidistas.

Todos los temas de país, siempre son difíciles de abordar, el tema de pensiones es de una sensibilidad aún mayor, porque se trata de corregir falencias que por más de 37 años nos ha estado acompañando y por diversas circunstancias no se ha tomado en cuenta, el paso del tiempo y que las esperanzas de vida han cambiado.

Si bien es cierto, todos quisiéramos que las modificaciones a las pensiones, sean lo más rápido posible, no es menor el hecho de que la realidad nos indica que los recursos son limitados y es algo que hay que financiar con el menor impacto laboral que ello requiere. Nuestro país tiene enormes desafíos y nos damos cuenta que no se puede implementar el aumento del 10% de cotización actual, a un 4% en forma inmediata, por el impacto que ello significaría en los empleos.

Existen países, como los escandinavos que personalmente conozco, en que las personas aportan un porcentaje mayor al 19% de su sueldo al ahorro previsional, por lo cual, al momento de su jubilación no disminuye su ingreso tan drásticamente como sucede en nuestro país. Lo importante es que el joven que comienza su vida laboral, tenga conciencia que empezar a cotizar es ir pavimentando lo que será su transitar hacia su futura pensión.

Las propuestas del ejecutivo, con todas las buenas intenciones y ganas de perfeccionar lo que se debió enfrentar hace muchos atrás, se pueda concretar con un consenso amplio y teniendo presente que cualquier cambio requiere recursos, acuerdos, en un tema prioritario en un país que envejece, y que no está a la altura de los desafíos de los nuevos tiempos, y de los cambios demográficos.

Este proyecto tan importante para la reforma previsional, será gradualmente para no afectar el empleo, sin embargo, mientras no se cambie el hecho de modificar la mentalidad del empleador en cuanto a no discriminar por “Edad” tanto del hombre y principalmente de las mujeres, para acceder o mantenerse en un empleo con un sueldo acorde a las capacidades profesionales, sólo será un buen argumento y no una realidad.

Cabe señalar que la reforma a las pensiones, tendrán su efecto en el largo plazo de 20 a 30 años más, por lo tanto, las futuras generaciones son las llamadas a cotizar y a preocuparse pensando que los primeros 15 años tiene mayor impacto en su futura pensión. Como país debemos tener una meta que es aumentar y elevar el porcentaje del 10% actual y llegar a tasas del 19% como es el estándar de los países OCDE del cual somos miembros y que no estamos a la altura de esos desafíos.

 

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

www.margotpensiones.com