Este jueves los principales mercados del mundo cerraron con caídas, debido al temor de los inversionistas a una potencial alza de la inflación en medio de la pandemia y por una frágil recuperación del mercado laboral de EE.UU.

En Chile la Bolsa de Santiago siguió la tendencia mundial y el IPSA, su principal índice, bajó 0,89% hasta los 4.518,60 puntos, encadenando dos caídas consecutivas.

El gerente de Estudios de Renta4, Guillermo Araya explicó que fue “una nueva jornada de ajuste en nuestro mercado, donde los inversionistas están tomando utilidades mientras se va analizando la tasa de contagios por Covid-19 versus la tasa de vacunación”.

En esta línea, Araya añadió que “en el exterior, los mercados se ajustan a pesar que luego de darse a conocer ayer las Actas de la FED correspondientes a la reunión del 27 de enero reiteraron que aún no se dan las condiciones para retirar los estímulos monetarios puesto que, a pesar de la previsión de mejora en el mediano plazo, el objetivo de pleno empleo está aún lejos”.

Las acciones que más cayeron en la jornada fueron SQM-B (-4,23%), IAM (-2,79%), Bci (-2,51%), ILC (-1,96%) y Aguas-A (-1,63%). Mientras que los papeles que más subieron en el día fueron Parque Arauco (+2,49%), Entel (+1,06%), Falabella (+1,06%), CAP (+0,52%) y Vapores (+0,41%).

En tanto, en Wall Street el Dow Jones cae 0,28%, el S&P 500 cede 0,40% y el Nasdaq Composite pierde 0,73%.

Una temporada de ganancias más fuerte de lo esperado, el progreso en los esfuerzos de vacunación en todo el país y las esperanzas de un paquete de estímulo de US$1,9 billones ayudaron a que los índices bursátiles estadounidenses alcanzaran niveles récord al comienzo de la semana.

Sin embargo, las preocupaciones sobre un posible aumento de la inflación han llevado a los inversionistas a retirar ganancias en acciones con una alta valoración en los sectores de servicios de tecnología y comunicaciones del S&P 500, que han apuntalado un aumento del 76% en el índice de referencia desde sus mínimos de marzo de 2020.

“Había mucha exuberancia irracional incorporada en las cosas de cara al año … luego comenzamos a ingresar a un entorno en el que el riesgo se convirtió en un factor una vez más y, en particular, el riesgo inflacionario”, dijo Peter Essele, director de gestión de cartera de Commonwealth Financial Network en Boston.

“Ahora es una cuestión de si los fundamentos van a coincidir con el nivel de precios que existen actualmente en el mercado”.

El informe del Departamento de Trabajo mostró que los reclamos iniciales de beneficios estatales por desempleo fueron 861.000 la semana pasada, en comparación con 848.000 en la semana anterior, en parte debido a posibles reclamos relacionados con el cierre temporal de plantas de automóviles debido a una escasez global de chips semiconductores.

“Va a pasar algún tiempo y un regreso entrecortado a un entorno laboral normal. Pero, en general, a medida que las vacunas comiencen a afianzarse a medida que salgamos del Covid, se verá una disminución en el desempleo“, afirmó Essele.

Más temprano en Europa, las acciones descendieron por tercer día consecutivo debido a que una serie de informes de ganancias decepcionantes se sumaron a las preocupaciones sobre un repunte de la inflación más rápido de lo esperado por precios más altos de las materias primas y un euro fuerte.

El Euro Stoxx 50 retrocedió 0,51%, el FTSE 100 de Londres descendió 1,40%, el Dax alemán bajó 0,16% y el CAC 40 anotó una caída de 0,65%.

Los precios del petróleo, que recientemente alcanzaron niveles cercanos a la prepandemia debido al congelamiento de la producción en Texas, han impulsado las expectativas de que la inflación pueda aumentar más de lo esperado en el corto plazo.

La alta inflación conlleva el doble riesgo de pesar sobre el gasto, así como la reducción antes de lo previsto del apoyo a la política monetaria por parte de los bancos centrales.

“Un aumento en la inflación general debido a factores técnicos es el peor escenario para el Banco Central Europeo”, dijo Carsten Brzeski, jefe global de macroeconomía de ING.

“Por un lado, podría llevar a que los mercados financieros fijen un precio en las expectativas de inflación más altas y posiblemente incluso una reacción de política, mientras que por otro lado esta inflación reduce el poder adquisitivo y socavará, si no afecta, la recuperación económica”, expresó.

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