Con los fríos números del desenlace brasileño ya sobre la mesa, la izquierda chilena amaneció acusando el golpe y discurriendo tesis sobre qué lecciones les trae, sobre todo con el sector fragmentado acá en Chile. Pero la masacre sufrida por el Partido de los Trabajadores también tiene a dirigentes, parlamentarios y ex embajadores -sobre todo de las filas del socialismo- también sincerándose sobre si fue buena idea o no haber firmado esa carta de apoyo al ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva ante su encarcelamiento, y cuál es la responsabilidad del PT en lo ocurrido.

El texto, que comenzó a circular a comienzos de julio, abrió una dura discusión sobre el apoyo de la izquierda chilena a un político condenado por corrupción, por muy venerado que fuera; sus adherentes insistieron en el que el proceso judicial que lo sacó de la papeleta era -cuando menos- objetable. Pero a la larga, el PT optó por suprimir la imagen de Lula de su propaganda electoral entre primera y segunda vuelta.

Carlos Ominami ya había advertido en los días previos que el PT había sido “sectario”. Ahora agrega que “no tuvo una política clara en planes de seguridad, que hizo que la derecha presionara con la inseguridad. La izquierda, al no poner acento en temas económicos y crecimiento hace que la derecha se apodere del desempleo, otra preocupación”.

Pero sobre la carta a Lula el ex PS es tajante: “La carta la reivindico. Lula podría haber evitado todo esto, y la ofensiva de la derecha fue primero sacar a Dilma y luego encarcelar a Lula a través de un proceso trucho. Lo que hicimos fue lo que correspondía, el proceso era trucho”.

“La carta a Lula dejó en una situación de mucho cuestionamiento a nuestra izquierda”

Quien sí tiene dudas que haya sido buena idea es la militante socialista, directora ejecutiva de Chile 21 y directora del Consejo de la Transparencia, Gloria de la Fuente.

“Para ser bien honesta, a la luz de los días he reflexionado si fue buena idea o no haber firmado la carta. No lo tengo totalmente resuelto, pero tengo la impresión de que el efecto que generó fue menos positivo de lo esperado: dejó en una situación de mucho cuestionamiento a nuestra izquierda, donde ya hay suficientes temas después de la derrota del año pasado para hacer autocrítica. Aunque la intención no fue jamás avalar temas de corrupción, hay gente que hizo esa lectura”, aclara.

Discrepa la senadora PS Isabel Allende: “Son cosas distintas. Existe una convicción de que era un proceso no acabado, aún pendiente el dictamen final de la justicia, y allí hubo complicaciones al permitir que Lula pudiese tener los derechos de postularse. Ahí hay un punto cuestionable, digamos”.

La ex jefa socialista añade que “hubo responsabilidad del PT, lamentablemente, en términos de crecimiento económico, en términos de seguridad, de corrupción; el PT quedó marcado como un partido incapaz de hacerse cargo de esos tres temas, y eso generó escepticismo, desconfianza y molestia”.

Núñez: “Nunca hay que arrepentirse”

Otra visión tiene el ex senador y ex embajador Ricardo Núñez. En lo de la carta, manifiesta que “nunca hay que arrepentirse de las conductas políticas, tienen fundamentos y explicaciones; en mi caso, no fue un acto meramente voluntarista, sino que obedeció a un análisis que comparto con muchos: Lula no ha vivido ni va a vivir un proceso judicial justo”. Eso no le impide, remarca, que “toda buena o mala experiencia de un partido amigo debe servirnos siempre para reflexionar sobre nuestro escenario y nuestras conductas políticas”.

Para él, el PT “tiene que entrar rápidamente en un proceso de autocrítica tras esta rotunda derrota a menos de la ultraderecha. Esto afecta a toda la izquierda latinoamericana, a las fuerzas progresistas, que se sienten muy afectadas. Lo que ellos hagan -ojalá con una profunda autocrítica, no a medias ni para esconder defectos ni errores de sus años de gobierno, sin escrúpulos- que les permita sobrevivir y reconstituirse como fuerza determinante en el escenario”.

Advierte en esa línea que “la ultraderecha tiende a ocultar sus propias conductas corruptas y endilgar ese mal a otras fuerzas. El PT fue víctima de no entender que parte importante de las denuncias que hizo la ultraderecha no tenían ningún asidero. El PT tiene que develar cuáles son las faltas y cuáles fueron verdaderas en su gestión gubernamental”.

Insulza: “Los pobres también pueden ser seducidos por el populismo de derecha”

“Pensar que la clase trabajadora y los pobres están siempre del lado de la izquierda. Hoy queda claro que los pobres también pueden ser seducidos por el populismo de derecha. Ya ocurrió en EE.UU. Por lo tanto, nuestro discurso sobre la desigualdad y la pobreza tiene que considerar esa competencia de la derecha, que -por cierto- promete cosas que nunca va a cumplir” es la principal lección que hace ver el senador PS José Miguel Insulza.

Según él “tuvo una resposabilidad, el PT ha gobernado la última década y por lo tanto tiene que responder por todas las cosas que se hicieron ahí. Comenzó esto con un período muy exitoso de Lula, cuando la economía crecía, pero después vino un período malo, tanto desde el punto de vista de la economía, la corrupción y el aumento brutal de la delincuencia. Y eso se lo cargaron exitosamente las fuerzas de derecha al partido a cargo del gobierno. Así que esta elección también tuvo que ver con PT o no PT, y el PT perdió”.

“Haber esperado tanto tiempo para tener un candidato en carrera siempre es ventaja para quien corre solo. Finalmente la eleccion de ayer demuestra que Bolsonaro avanzó mucho mientras el tema de Lula se terminó de zanjar”, observa a su tiempo el diputado y vicepresidente PS Marcelo Díaz. Advierte que lo acaecido le deja como lección a la izquierda chilena que “debemos dejar de lado los proyectos personales y avanzar en conformar una coalición programática amplia que abarque a toda la izquierda, ojalá desde la DC al Frente Amplio e independientes que se sienten cercanos a la centro izquierda. Y en ese nuevo marco, la corrupcion y la falta de transparencia deben estar completamente desterrados”.

Solari: “En su momento fue un acto de simpatía por Lula”

Otro es el punto para el histórico tercerista Ricardo Solari, también PS. La carta, para él, “en su momento fue un acto de simpatía por Lula, por lo que él había hecho por su país, más que entrar en detalles del proceso político brasileño. Yo la suscribí en esos términos”.

-¿La reivindica?
-No, no reivindico nada. Por ejemplo, Pacheco había sostenido que acá no había que dar ninguna señal confusa en materia de complicidad con la corrupción, eso me parece que también es una respuesta razonable. Pero es mucho más que la circunstancias. “MIro criticamente el proceso del PT en los últimos años y miro también criticamente su táctica en esta elección, su decisión de polarizar en torno a Lula, fue un error.

Solari agrega que el PT “tuvo no sólo los fenónemos como el proceso de corrupción en que estuvieron involucrados muchos de sus líderes, sino que también en la difícil gestión de la presidenta Dilma y el impeachment, y además la transición y las decisiones tomadas en continuar a Lula como candidato. Y la incapacidad posterior de alianzas; se cometieron un montón de errores”.

-¿Se regaló a la ultraderecha ese argumento, caricaturizado y exagerado, por cierto, de “prefiero votar por un homófobo que por un ladrón”?
-Más que eso, que figuras como Ciro Gomes o Cardoso no se hayan podido pronunciar demuestra un problema serio de incapacidad de construir alianzas.

Díaz: “¿La carta? No tiene nada que ver”

Otro PS ex embajador en Brasil, Álvaro Díaz, asevera que “no tiene nada que ver una cosa con la otra”, cuando se le pregunta por la misiva.

“Nosotros hicimos una carta porque, habiendo sido embajadores en ese país nos pareció que no existía un debido proceso y nos pareció que no era incorrecto denunciarlo”, remarca.

Sobre el desenlace de anoche, hace ver que “además del PT, perdió la centroderecha. El MDD y el partido de Cardoso, el PSDV, perdieron casi la mitad de sus diputados y sus candidatos presidenciales sacaron 1% y 5%. Fueron los partidos que se aliaron con Bolsonaro para el impeachment contra Dilma Roussef y para la acusación que llevó a Lula a la cárcel. Acá se aplica el dicho de Radomiro Tomic: “Cuando te alías con la derecha, es la derecha la que gana”.

Agrega Díaz que “el PT fue derrotado por sus errores en política económica en el gobierno de Dilma, y no supo hacer un pacto y acuerdo de combate contra la corrupción”.

Desde Revolución Democrática, el diputado Pablo Vidalobserva que “el PT y la izquierda brasileña sin ningún lugar a dudas tienen una responsabilidad, pero acá no se trata de un juicio de los errores o sospechas que haya de los casos de corrupción, sino que tiene que ver con cómo desde la izquierda somos capaces de enfrentar estos fenómenos neofascistas que vienen a Chile. ¿Cómo vamos a interpretar ahora los anhelos de nuestros pueblos, darle certezas? No estamos siendo capaces de lograrlo y gente como Bolsonaro está siendo mucho más eficaz”.

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