Un equipo de astrónomos de la Australian National University ha conseguido observar, con un detalle sin precedentes, el lento proceso de la muerte de una pequeña galaxia satélite de nuestra Vía Láctea. A unos 200.000 años luz de distancia, en efecto, la Pequeña Nube de Magallanes está perdiendo gradualmente su capacidad para formar nuevas estrellas. Lo que significa que está irremediablemente condenada a la extinción.

La investigación, recién publicada en Nature Astronomy, se ha llevado a cabo utilizando imágenes del radiotelescopio SKA Pathfinder (ASKAP), en Australia.

Naomi McClure-Griffiths, investigadora principal del estudio, explica que las imágenes de radio utilizadas para este trabajo son tres veces más precisas que cualquiera de las anteriores, lo que permitió a su equipo observar con mucho más detalle la interacción de esta pequeña galaxia con su entorno. En palabras de la astrónoma «pudimos observar cómo un potente flujo de gas de hidrógeno salía de la Pequeña Nube de Magallanes», lo cual implica que la galaxia se está quedando sin la materia prima necesaria para crear nuevas estrellas.

Las galaxias que se pierden en el olvido

«La consecuencia -afirma la investigadora- es que la galaxia podría dejar de formar estrellas cuando pierda todo su gas. Y las galaxias que dejan de formar estrellas se desvanecen gradualmente hasta quedar en el olvido. Es una muerte lenta, pero inevitable para una galaxia que se ha quedado sin gas».

El hallazgo forma parte de un proyecto que investiga la evolución de las galaxias, y esta es la primera vez que se consigue una clara medición de la cantidad de gas perdido por una galaxia enana.

«Alimento» para la Vía Láctea

«Los resultados – añade McClure-Griffiths- también son importantes porque proporcionan una posible fuente de gas para la enorme Corriente de Magallanes, que rodea toda la Vía Láctea. Al final, es muy probable que la Pequeña Nube de Magallanes sea engullidapor nuestra Vía Láctea».

El proceso no deja de tener cierta similitud con otros que podemos observar en la Naturaleza: cuando un animal muere, otros se alimentan de sus restos para crecer y seguir viviendo. Es la primera vez que algo así se observa en una escala galáctica.

Según David McConnell, coautor de la investigación, el telescopio ASKAP no tiene rival en todo el mundo a la hora de llevar a cabo esta clase de investigaciones, debido a que sus receptores de radio son los únicos que son capaces de ofrecer una vista panorámica del cielo.

«El telescopio -explica el científico- abarca por completo toda la Pequeña Nube de Magallanes en una sola imagen, y es capaz de fotografiar su hidrógeno con un detalle sen precedentes». Como se sabe, el hidrógeno es el elemento más abundante de todo el Universo, y constituye la principal materia prima a partir de la cual se forman las nuevas estrellas.

«ASKAP -añade McConnell- continuará obteniendo imágenes de vanguardia del gas hidrógeno en nuestra Vía Láctea y en las Nubes de Magallanes, y proporcionando una comprensión completa de cómo este sistema se está fusionando con nuestra propia galaxia».

/psg