El “motín” comenzó alrededor de las 10:15 de la mañana. Lo primero fue el corte de calle frente a la entrada principal del Internado Nacional Barros Arana. Con rostros encapuchados y overoles un grupo de cerca de 30 estudiantes quemó neumáticos y basura en la calle Santo Domingo. Quienes conocen modus operandi de estos grupos, dicen que esto es para atraer la atención de los Carabineros. Y lo consiguen.

Al mismo tiempo, otros encapuchados atacaron con bombas molotov la oficina del rector del liceo emblemático, Jaime Uribe. En la fachada, junto a los salpicones de pintura violeta, negra, azul -producto de las bombas de pintura que lanzaron los agresores- destacaba una palabra escrita en letras rojas: “Expande”. El vocablo ha llamado la atención de las autoridades pues suele aparecer junto a la “estrella del caos”, un símbolo de ocho puntas que termina en flechas y que alude a la “magia del caos”. La figura es relacionada al movimiento anarquista para referirse a la “dispersión de la violencia y el desorden en la sociedad, para mantenerla en un estado de miedo constante”, según explica una autoridad que ha seguido de cerca estos casos y que ayer estuvo presente en el lugar.

La estrella primero fue grafiteada, en mayo, en una escultura dentro de la institución. Sobre el símbolo se puede leer la palabra “expande”. Y ahora el nombre volvió a aparecer en el frontis del liceo emblemático. No es la primera vez que las autoridades aluden al anarquismo como fuente de los ataques. Ya en julio señalaban a El Mercurio que la “banda de los overoles” sería un movimiento transversal . También se ha denunciado que en otros liceos emblemáticos operan colectivos con tendencias anarquistas.

Los 23 minutos de terror al interior del INBA

“Uno siempre cree que ya no hay nada que asombre”, reflexiona la madre de un alumno de cuarto medio del colegio, sobre el caos que se vivió ayer cuando cerca de 30 encapuchados realizaron los desmanes en el internado en los que lanzaron bombas molotov al interior de la oficina del rector. Se calcula que se habrían lanzado unas 15 bombas molotov y unas 20 bombas de pintura.

El reloj marcaba unos pocos minutos pasadas las 10 de la mañana. En esos momentos, Uribe estaba conversando con apoderados, en el hall del INBA, sobre la posibilidad de arreglar el patio del establecimiento. Primero sintieron el sonido de varios vidrios quebrándose, luego vieron a la secretaria del rector salir corriendo de su oficina, que se ubica al final del pasillo. Según cuentan testigos, la funcionaria dijo, muy alterada, que le habían tirado una piedra contra la ventana y que, por poco, los pedazos casi le caen encima. Minutos después, una auxiliar de aseo llegó hasta donde estaba el rector con los apoderados para decirle que encapuchados le habían lanzado bombas molotov al interior de su oficina.

“Fue un acto casi criminal”, recuerda otra apoderada sobre los 23 minutos que trajeron de vuelta la tensión al colegio, tras la agresión que sufrió el cabo 2° Enrique Quintanilla a fines de mes en el patio del establecimiento. Según cuentan desde el interior del emblemático liceo, el ambiente se había normalizado durante las últimas semanas. Aunque esto no significó que el grupo de madres que busca asegurar que sus hijos tengan clases no siguiera llegando todos los días al establecimiento.

Pese a la calma de los últimos días al interior del colegio se había rumoreado que podría ocurrir algún hecho de violencia durante estos días. Aunque nadie esperaba que fuera de estas proporciones.

“Uno debería estar acostumbrado, pero uno nunca se acostumbra a este tipo de cosas”, señala un testigo de lo que sucedió la mañana de este martes en el INBA y explica que por este motivo varios funcionarios se vieron alterados hasta tal punto que rompieron en llanto, entre ellas, la secretaria del rector y la auxiliar de aseo, razón por las que una apoderada tuvo que tranquilizarlas. “Todo olía a material quemado, las ventanas son muy difíciles de abrir, por lo que costó que se dispersara el humo”, explica otra fuente que estuvo al interior del colegio.

En medio de los llantos, gritos y un fuerte olor a plástico quemado, el rector ordenó evacuar a los alumnos, para luego dirigirse a su oficina, junto a un apoderado, y lograr controlar el amago de incendio, con un extintor, que habían provocado las bombas incendiarias.

Mientras Uribe apagaba las llamas en su oficina, los encapuchados se enfrentaban afuera del colegio con Fuerzas Especiales de Carabineros, altercado en el que una apoderada fue atacada con bombas de pintura.

Durante el enfrentamiento y para evitar ser capturados, los agresores cerraron la puerta del colegio con una cadena, al tiempo que lanzaban más bombas contra los uniformados. Eso, según han analizado quienes investigan estos acontecimientos, les abre un espacio de tiempo en el cual pueden entrar a la institución y quitarse las capuchas y los overoles.

Y dentro del mismo establecimiento, fueron captados algunos jóvenes preparando las bombas molotov. 

Ayer, desde todos los sectores condenaron el hecho. El Presidente Sebastián Piñeraescribió en su cuenta de Twitter: “La brutal, cobarde y violenta agresión de hoy al director del INBA con bombas molotov confirma, una vez más, la urgente necesidad de una firme y eficaz ley de Aula Segura contra esos delincuentes y en favor de una educación con calidad, paz y seguridad para todos”. Esto, en relación al proyecto que se tramita en el Congreso y que ya pasó su primer trámite en el Senado. La ministra de Educación, Marcela Cubillos calificó el hecho como “una tragedia”, y el diputado y ex dirigente estudiantil de RD, Giorgio Jackson escribió en redes sociales: “Otra vez unos pocos destruyendo la educación pública y su imagen, en vez de organizarse y protestar pacíficamente para exigir que se mejore”.