A las 18.00 horas con el partido entre O´Higgins y Universidad de Concepción comienza esta tarde la fec ha 18 del Campeonato Nacional. La tabla de posiciones indica que U. Católica se mantienen en la punta, con 54 puntos, pero desde atrás los acechan Universidad de Concepción (52), Universidad de Chile (50) y Antofagasta (48).

Faltan tres fechas para que concluya el campeonato. Los cuatro elencos, con más o menos fluctuaciones en sus funcionamientos, han desarrollado regulares campañas bajo la conducción de entrenadores que le otorgaron su sello a cada plantel. Beñat San José, Francisco Bozán, Frank Kudelka y Gerardo Ameli esperan lograr el título, con fortalezas y debilidades en el ejercicio de su labor.

La prudencia de San José

El gran mérito del DT de los cruzados ha radicado en llevar a su máximo rendimiento a un conjunto de jugadores que, en el papel, aparece a la zaga de los planteles de la Colo Colo y la U. Durante el año, eso no se ha notado y que haya liderado el torneo es producto de un forma de juego coherente con el nivel de sus dirigidos: énfasis en la seguridad defensiva y ataque no tan recurrentes, pero sí altamente peligrosos.

Se le puede cuestionar al español la falta de flexibilidad táctica para adecuar el esquema a las distintas conyunturas del plantel. En su momento fue todo un tema el deambular de Diego Buonanotte por los tres puestos del ataque, en circunstancias que el argentino es un ’10’ nato, del tipo encarador y que busca el gol, función a la que finalmente volvió en la segunda rueda.

El funcionalismo de Bozán

Es la gran sorpresa del 2018. Se especulaba con un descenso en su rendimiento, pero nada de eso ha pasado. El torneo está cerca del epílogo y El Campanil se mantiene firme en la pelea por el título, con un juego práctico, de transiciones fluidas, que le confieren seguridad en defensa y alto poder de ataque en cada salida rápida. Es una de las fortalezas de Bozán en su labor en el cuadro penquista.

En más de una ocasión, los universitarios sureños estuvieron cerca de acceder al primer lugar en forma exclusiva. Sin embargo, les faltó atrevimiento para adquirir una postura más ofensiva e imponerse en el marcador. En San Carlos de Apoquindocontra la UC, llegaron solo dos veces con peligro y terminaron cayendo. El DT debió soltar más el equipo, no lo hizo y mostró una flaqueza de ductilidad táctica el respecto.

La mutación de Kudelka

A estas alturas nadie duda del gran acierto de Kudelka en la U. El argentino avanzó hacia un formato de juego más consistente con la realidad actual de los azules y el equipo le respondió en la cancha. Cuando el título se veía lejano llegó a ubicarse a cuatro puntos de la UC y todo puede suceder. Hoy, la U es un equipo práctico, que saca los partidos adelante (en ocasiones ‘de chico a grande’) y esto es la gran fortaleza de su DT: se olvidó de sus postulados ideales y su cuadro mejoró.

La debilidad del argentino está vinculada con cierta fidelidad a la trayectoria anterior de algunos integrantes del plantel que no han rendido. Insistió con la titularidad de Gonzalo Jara, a pesar del irregular año del zaguero. Lo mismo pasó en su momento con Matías Rodríguez, pero el trasandino remontó y hoy cumple como lateral izquierdo.

El verticalismo de Ameli

Llegó desde Deportivo Municipal de Perú como un desconocido y, en su primer año, Ameli ha impuesto su sello en la banca de Antofagasta. Los nortinos desarrollan un juego directo, de repliegue y avances sencillos, lo que ha dado buenos resultados: con un plantel modesto han hecho el peso del campeonato cerca de la punta. Era la única vía para lograr tal objetivo y el DT argentino detectó la situación, desarrollándola en buena forma. Nada de lirismos ni de discursos grandilocuentes. Su fútbol sencillo y rendidor es su gran fortaleza.

En el plano de sus debilidades se puede poner el acento en el paso evolutivo que le faltó al equipo para optar al protagonismo total. Pudo quedar a un tris del puntero en la tabla, pero su elenco cedió puntos y no pudo asustar más a la UC. Tal vez, faltó intrepidez para adelantar un poco más las líneas, defender más adelante en la cancha y buscar con todo el gol que diera el salto de calidad. Probablemente, la exigencia es muy alta para los pocos meses de trabajo que el argentino lleva en Chile. 

/Escrito por Pablo Ortega para As Chile